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Solidaridad en forma de comida

El Banco de Alimentos de La Rioja llega con su labor a 110 entidades y 13.000 beneficiarios finales

Iñaki García
IÑAKI GARCÍA

Allá por 1995 el Banco de Alimentos de La Rioja dio sus primeros pasos para comenzar a funcionar de manera efectiva en el 2001. Veintidós años después, esta organización sin ánimo de lucro no ha parado de desarrollar su labor, basada principalmente en el voluntariado y consistente en revertir en los colectivos más necesitados de la sociedad riojana los alimentos que entregan empresas, entidades o particulares.

En la actualidad, el Banco de Alimentos de La Rioja cuenta, según apunta José Manuel Pascual-Salcedo, con unos 40 voluntarios y llega con su trabajo a aproximadamente 110 entidades distintas y, a través de ellas, a 13.000 beneficiarios finales. «Desde hace unos tres años, el número se ha estabilizado e incluso está decreciendo», apunta el presidente de la organización. «Pero seguimos siendo necesarios», apostilla.

En cuanto a la procedencia de los alimentos, Pascual-Salcedo apunta diferentes vías principales de abastecimiento. «El 35% procede de fondos europeos y el resto viene de empresas alimentarias que colaboran con sus excedentes y de diferentes campañas como la 'Operación Kilo' o la 'Gran Recogida de Alimentos', así como de donativos de particulares», explica el presidente del Banco, quien recalca otra de las funciones principales de esta organización: «Realizamos una labor educativa para concienciar a la sociedad riojana de la necesidad de no despilfarrar».

La recolección de los alimentos se realizaba hasta finales del 2015 en Varea, pero ahora el Banco de Alimentos de La Rioja tiene su sede en un amplio almacén de la carretera de Laguardia, junto al recinto ferial de Logroño. «Aquí tenemos capacidad para 400.000 kilogramos de comida», indica Francisco Lozano, encargado de dicho almacén, quien indica que los alimentos se van colocando en las estanterías por su fecha de caducidad. A esas instalaciones acuden voluntarios como Ángel Nicolás: «Me apunté a una gran recogida, vi que el ambiente es muy bueno y decidí seguir colaborando en una labor que me llena», explica.

El trabajo de Nicolás y del resto de las personas implicadas en la actividad diaria del almacén de Logroño resulta de gran utilidad a la hora de entregar los alimentos a entidades como la Asociación de Bolivianos de La Rioja. «El Banco de Alimentos es una gran ayuda para nosotros, ya que nos proporciona aproximadamente el 50% de la cesta de la compra de nuestras familias», afirma su presidente, Ronald Céspedes.

Éste es sólo un ejemplo de las numerosas entidades que se benefician del servicio prestado por el Banco de Alimentos de La Rioja, cuyo presidente quiere agradecer la respuesta que la ciudadanía de la región ofrece a cada una de las iniciativas que se ponen en marcha desde este organismo sin ánimo de lucro. «La sociedad riojana es muy solidaria y nosotros le estamos muy agradecidos porque siempre nos han demostrado su apoyo y su cariño», se congratula Pascual-Salcedo. Solidaridad que, en este caso, se convierte en comida para mucha gente.

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