Cada vez más empleados en las autonomías y menos en la Administración central

Ya hay 30.000 funcionarios más que antes de la crisis en las comunidades debido al alza en los sectores de la sanidad y la educación

LUCÍA PALACIOS

madrid. Tras una dura crisis que se cebó de manera importante en los empleados públicos, desde 2015 se registra «un cambio de tendencia en las políticas de contratación pública». Así lo estima el Banco de España en un estudio donde analiza la evolución del empleo de las Administraciones Públicas en la última década, publicado ayer y en el que concluye que «las políticas adoptadas en la última década han llevado a una recomposición del empleo público hacia un mayor peso de las comunidades autónomas, del empleo indefinido, y de los sectores de educación y sanidad pública».

Durante los últimos diez años la evolución del empleo dependiente del Estado ha pasado por distintas fases, pero arroja un saldo positivo de 30.000 trabajadores públicos más que antes de la crisis. Al contrario que en los países del entorno, en los primeros años de la recesión se produjo un aumento del número de empleados públicos, concretamente 310.000 más entre 2009 y 2011, año en el que se registró el nivel histórico absoluto más elevado al alcanzar los 3,1 millones de funcionarios.

ELEVADA TEMPORALIDAD

«Este hecho fue el reflejo de algunas medidas de política fiscal contracíclica expansivas adoptadas en 2008-2009 y de la inercia derivada de las ofertas de empleo público de años anteriores», explican los autores del estudio. Sin embargo, entre 2012 y 2013 se perdieron 350.000 efectivos, si bien parte se recuperaron entre 2014 y 2016. Así, el número total de trabajadores al servicio de las administraciones se situó por encima de los 2.840.000, un nivel algo superior al observado en 2007.

Estos más de 2,8 millones de funcionarios suponen el 15% del total de ocupados y el 6,3% de la población activa, este último según datos de Eurostat (2015). Se trata de un nivel similar al de países como Italia, Portugal o Alemania, y por debajo de los países con mayor presencia pública como Suecia o Francia, y del promedio de la UE (8,4%).

El número de empleados públicos ha crecido fundamentalmente por el fuerte incremento que se ha registrado en las comunidades autónomas, en detrimento del Gobierno central y local. Así, entre 2007 y 2016 los gobiernos regionales aumentaron sus efectivos en cerca de un 9% (lo que equivaldría a unas 137.000 personas), mientras que la Administración central y las corporaciones locales lo redujeron un 7,8% y un 7,3%, respectivamente, es decir, 45.000 y 47.000 puestos menos. De esta manera, seis de cada diez empleos públicos se dan en las regiones, mientras que los ayuntamientos representan el 21% del total y el 19% restante procede del Estado central.

Si se analiza por sectores, la sanidad y la educación tiraron durante esta última década del empleo público, al crecer el 7,4% y el 2,7%, respectivamente.

fue la tasa de temporalidad en las administraciones al cierre de 2016, aunque el Gobierno se ha puesto como meta reducirla al 8%. La distancia para lograrlo es grande pero el año pasado bajó cuatro puntos, los mismos que creció el empleo fijo en el sector público (supone ya el 77%).

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