Un Nobel pasó por La Rioja

Finn E. Kydland sembró entre los asistentes la semilla de una necesaria estabilidad a través del uso de políticas económicas con futuro

Sergio Moreno Laya
SERGIO MORENO LAYA

Para Julio Rubio, rector de la Universidad de La Rioja, la conferencia de Finn E. Kydland fue «un difícil ejercicio de dar una charla rigurosa desde el punto de vista científico pero que fuera asequible al público. Es muy difícil, y habrá a quien se le haya hecho muy ardua y seguro que nuestros doctores de la Universidad de La Rioja habrán pensado que no ha contado todo lo que él sabe». Es la delgada línea que separa este tipo de conferencias. En lo formal, dónde conviene fijar el límite: en la comprensión de la conferencia por parte de todos los asistentes o en la divulgación de cuestiones más avanzadas de cara a una audiencia más especializada. Lo cierto es que no todas las semanas se cuenta en Logroño con la presencia de un Premio Nobel, y quien más o quien menos destacó la importancia de esta cuestión en una conferencia acogida bajo el paraguas de la Universidad de La Rioja, pero que «ha sido posible también gracias a la ayuda y colaboración del Gobierno de La Rioja», remarcó el rector de la UR.

Superada la cuestión formal, los asistentes quisieron valorar las diversas aportaciones realizadas por Finn E. Kydland durante su intervención de algo más de una hora. Una presencia que sin duda hizo reflexionar a la consejera de Desarrollo Económico del Gobierno de La Rioja, que al término de la charla reflejó sus primeras sensaciones de esta forma: «Ha sido muy interesante. Hemos podido ver cómo fue el estudio que realizó y que le valió ese Premio Nobel, cogiendo series muy largas de datos e indicadores económicos y su relación con las decisiones que tomaron determinados países, y qué reflejo tuvo en su productividad». Además de esta presentación, González Menorca reconoce quedarse con una cuestión muy concreta: «Para crecer económicamente tiene que haber una estabilidad. Estamos acostumbrados a tomar decisiones muy a corto plazo por determinadas influencias, y sin embargo debemos pensar qué va a ocurrir con esa decisión en los próximos años. Esta reflexión más estratégica no la realizamos».

En cuanto al contenido de la conferencia, el rector Julio Rubio volvió a manifestar «la importancia de la estabilidad que lo que va a favorecer que la sociedad se adecue mejor porque sabe lo que va a suceder». El rector se llevó a casa una reflexión que extrajo tras la conferencia del pasado miércoles: «A lo mejor no es tan importante en qué consisten las políticas económicas de un país. Quizás lo realmente necesario es conocerlas con tiempo suficiente». Apuntó por último que «debemos reconocer lo complicado de mantener la estabilidad en el aspecto económico teniendo en cuenta los ciclos políticos tan cortos».

La cuestión de los picos de sierra en las escalas económicas, el corto y el largo plazo caló con profundidad entre los asistentes. Para Julio Herreros, director general de Innovación, «el problema son los muchos intereses cruzados existente a día hoy en el mundo. La situación general, con el 'Brexit', el auge de los populismo, la llegada al poder de Donald Trump... sin duda no ayuda a tener una estabilidad también en el aspecto económico». Y usa un metáfora: «El corto plazo es como mirarse constantemente los pies sin mirar al frente, al final te acabas tropezando». E invita a todos «a ser audaces para mirar más allá».

Y al otro lado están los empresarios, que reclaman «estabilidad política y económica», como advirtió José Luis Pancorbo al término de la conferencia. «Necesitamos que haya una estrategia económica en la función pública largo plazo, independientemente de la impronta que cada político quiera darle. No nos podemos permitir bandazos en este tipo de cuestiones».

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