Una forma adecuada de darle la vuelta a un negocio de toda la vida

Una forma adecuada de darle la vuelta a un negocio de toda la vida
Jonathan Herreros

Una cerrajería, una tienda de regalos, una colchonería, una charcutería... cuatro ejemplos de cómo el pequeño comercio se moderniza para seguir vendiendo a pie de calle

Sergio Moreno Laya
SERGIO MORENO LAYA

JP Morgan Chase, el mayor banco de EEUU, publicaba el pasado diciembre un informe titulado ‘Datos de imágenes por satélite indican debilidad en la actividad en los lugares de ventas minoristas en EEUU’. Era la conclusión obtenida tras examinar 284.000 fotografías hechas por satélites capaces de distinguir cualquier cosa de más de 50 centímetros, y comparadas a lo largo de tres años.

El asunto era ver los aparcamientos de los centros comerciales, grandes superficies y, en ocasiones, incluso tiendas pequeñas pero que, debido a su carácter emblemático –como las de Apple y Zara en la Quinta Avenida neoyorquina, por ejemplo– pueden ser consideradas oráculos de la evolución futura del sector . Todas analizadas en la semana clave, en la que EEUU celebraba el Día de Acción de Gracias y después el Black Friday. La semana más intensa del año en cuanta a compras. Y la conclusión fue que los ‘malls’ o grandes superficies tienden a su desaparición. El estudio aportaba algunas agentes activadores de esta crisis de las compras presenciales, y sin duda internet se mostraba como la mecha de una bomba a punto de estallar en el país de las grandes superficies.

«Queremos ser una tienda de barrio. Esto es esencial para nosotros. Lo de Internet surgió luego»

La tecnología está provocando la desaparición de un modelo de comercio tradicional que por ejemplo en La Rioja ha sido siempre parte del emblema de las ciudades. Comercios a pie de calle que cierran para no volver abrir. De ahí que exista en el Gobierno de La Rioja una línea de apoyo para adaptar este comercio tradicional a los nuevos retos del modo de consumo de los ciudadanos en el siglo XXI. La nueva convocatoria ya está abierta y el comercio minorista podrá acceder a una bolsa de 1.275.000 euros. El plazo finaliza el 31 de mayo.

«Reconocemos así la importancia de un sector básico»

Desde la Agencia de Desarrollo Económico de La Rioja saben que la crisis ha afectado de forma muy especial al pequeño comercio de las ciudades riojanas. Esos que están a pie de calle y «que por tanto hacen ciudad», explica Javier Ureña, gerente de la ADER. «Reconocemos con la puesta en marcha de este plan para el comercio minorista la importancia de este sector en La Rioja», indica Ureña. Más de 1.500.000 euros para «establecer un marco de financiación y de apoyo al comercio con el objetivo de que a través de la inversión puedan implantar mejor tecnología, desarrollar nuevos modelos de gestión en sus negocios y apostar por el diseño». Tecnología, gestión y diseño resultan ser los pilares fundamentales para hacer frente «a una competencia global».

Esta competencia mundial por la posibilidad de compra y venta a través de internet y la crisis que ha lastrado mucho el consumo de las familias «han afectado mucho a la capacidad de financiación de los comercios minoristas, de ahí que estas ayudas sean de una alta intensidad, además de las todas las acciones de dinamización comercial que desarrollamos a lo largo del año».

Freijo Rioja 17 años de mejora continua

Freijo Rioja es una cerrajería situada en el centro de Logroño. Con más de cincuenta años de trayectoria, el apelativo de tradicional parece que se le queda hasta corto. Sabedores de este hecho, Luis y Sergio, hijo y sobrino de Antonio, el fundador, se pusieron al frente de Freijo con la idea de «darle una vuelta al negocio» y situarlo en pleno siglo XXI. Para lograrlo dieron pasos claros y firmes que les han llevado por un camino de 17 años de duración. «Comenzamos por la gestión de la empresa. Había que profesionalizarla», explica Luis Freijo.

El siguiente paso en esta modernización tuvo que ver con la maquinaria. «Compramos nuevas máquinas, más tecnológicas, que nos permiten hacer más y mejores trabajos», indica Luis Freijo. Y por último, una actuación en la propia tienda. «La ampliamos, y le dimos una aire más tecnológico que nos permitiera contarle al cliente lo que estábamos haciendo», apunta.

Desde 1999 hasta 2016 para modernizar un negocio tradicional. «Y para conseguirlo es necesario invertir, y buscar financiación. Así que las ayudas de la ADER son siempre una buena manera para aliviar un poco el volumen de inversión propia», apunta Luis Freijo. De esta forma Luis y Sergio han cerrado un camino de «17 años de duración para tener por fin la sensación de que tras la crisis somos más fuertes y estamos mejor preparados para todo lo que pueda venir».

La Frikilería La tienda de barrio de gran éxito en Internet

Darle la espalda a las nuevas herramientas de ventas es un error que puede dar al traste con cualquier buena idea. Hay que saber sacarles partido en beneficio del negocio. «Tenía claro que quería ser una tienda de barrio, tener ese sello de cercanía con las personas que viven alrededor y que nos vienen a visitar. Para mí era muy importante», explica Beatriz Álvarez, dueña de La Frikilería, una tienda de regalos al uso pero que ha logrado un público muy objetivo: «Todos esos maravillosos frikis que buscan cosas muy especiales. Aunque somos también la tienda favorita de las madres y las abuelas que buscan algo para sus hijos o nietos. Los cuñados también reciben regalos de La Frikilería».

«Cada vez se cierran más negocios de los que se abren, así que innovamos todos los días»

Abrió en 2014 y Beatriz Álvarez ha tenido que contratar a gente. «Ahora somos 8 personas trabajando», indica. Sigue siendo una tienda de barrio, pero «a través de Facebook comenzaron a entrar clientes de España, luego de Europa... Teníamos un jaleo monumental». Y se pusieron a trabajar en una web con vente online. «Ahora también estamos mandando regalos a América». Otra buena forma de darle la vuelta a un negocio de toda la vida.

Oniria Evolution Una consultoría para un correcto descanso

Javier Pérez observó el nicho de mercado y se fue a por él para ocuparlo. «Te comprabas un colchón, y la prueba de si te gustaba o no duraba unos 30 segundos», recuerda. «Eso no podía ser». Había que posibilitar una mejor experiencia de compra de un colchón en beneficio del cliente. Así que montó Oniria Evolution en el año 2015. Tras casi dos años de experiencia, «seguimos dando pasos firmes para convertirnos en una consultoría de descanso».

Suelen trabajar con cita previa, «aunque atendemos a todos los que nos visitan en nuestra tienda, analizan la fisiología de sus clientes, cuentan con psioterapeutas para asegurar que la compra de un determinado colchón es la acertada... y toda esta experiencia de análisis y estudio «nos está permitiendo desarrollar un nuevo producto, un nuevo colchón, exclusivo y que se personaliza totalmente a cada uno de los clientes».

En Oniria Evolution no han recibido ni una devolución en estos casi dos años «porque hemos logrado darle una vuelta al asunto de vender colchones. Lo hacemos desde un punto de vista saludable en una nueva forma de comprar un colchón», argumenta Javier Pérez.

Jamones Galilea La imagen sí que importa

Y para tradicional y de toda la vida, la venta de jamón y embutidos a pie de calle en una chacutería. Pero hay muy diversas formas de hacerlo. En Jamones Galilea, con veinte años de experiencia y tres locales en Logroño, apuestan por la mejora constante para evitar el círculo vicioso del comercio minorista, «cade vez se cierran más negocios de los que se abren», apunta David Fernández, de Jamones Galilea.

«Nuestro objetivo es innovar todo los días, porque no se vende igual ahora que hace diez años», explica. Para seguir haciéndolo, además de la calidad, «creemos que la gente compra por la calidad, no tanto por el precio, y lo hace a través de la vista, así que cuidamos la imagen de los productos, de nuestras tiendas, y trabajamos todo lo relacionado con las redes sociales e internet».

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