«Al final la concienciación del propio trabajador es determinante»

David Sáez | Bodegas Altanza

SERGIO MORENO LAYALogroño

En una bodega son muchas las tareas que deben realizarse a lo largo del día, muchas de ellas automatizadas, otras siguen siendo manuales... pero la labor de los trabajadores es determinante, tanto en el campo como en la bodega. «Lo sabemos y trabajamos para que no haya contratiempos en forma de accidentes que afecten a la salud de nuestros trabajadores», apunta David Sáez.

-¿Y cómo están obteniendo tan buenos resultados?

-Todo surge de un proceso de estudio de todas las labores que se desarrollan diariamente en nuestra bodega. Se trata de analizar los posibles riesgos para los trabajadores con el objetivo de anticiparnos al posible accidente. Es una mentalidad preventiva. Si se observa, por ejemplo, que un trabajador introduce su mano en la embotelladora poniendo en riesgo su salud es porque existe un problema en la máquina. Se para, se ajusta y así estamos evitando posibles accidentes.

-¿Qué papel juegan sus trabajadores?

-Al final son ellos los que están desarrollando sus respectivos trabajos en sus diferentes puestos. Y por tanto, la concienciación y la sensibilidad que tenga un trabajador en la prevención de un accidente es determinante. Podemos obligarles a salir a la viña con el calzado adecuado, pero luego está en ellos saber que es mejor pasar calor con ese calzado que clavarse, por ejemplo, un punta en su pie. Aún así, desde la dirección tenemos una apuesta decidida por garantizar la seguridad de todos nuestros trabajadores, por tanto somos nosotros los que debemos poner en marcha acciones preventivas acertadas. Queremos que nuestra bodega sea un entorno seguro para todo. Nuestros vinos apuestan por la calidad, y el trabajo debe ser de calidad.

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