Economía inspirada en la naturaleza

La Rioja se suma a la economía circular basada en reconvertir los residuos en materias primas para dar una segunda vida a los materiales

María José González
MARÍA JOSÉ GONZÁLEZ

Residuos plásticos con los que se hacen bolsos, accesorios y ropa. Basura electrónica y arquitectónica que se reconvierte en nuevos materiales de construcción. O zapatos fabricados con material cien por cien reciclado (un proyecto que lidera el Centro Tecnológico del Calzado de La Rioja). Sí, economía y medio ambiente, conceptos que parecían inconciliables, pueden ir de la mano. Es más, deben ir de la mano. De hecho hay un nuevo modelo, la economía circular, que se ha inspirado en la naturaleza en la que nada se desperdicia y todo sirve y se reutiliza. Así que el reto está en acometer la transición del modelo predominante (lineal) basado en la regla 'extraer-fabricar-comprar-usar-tirar' al moderno concepto de 'reutilizar-reformar-reciclar-transformar'.

El actual hábito de 'tomar, hacer y desechar' se fundamenta en disponer de grandes cantidades de energía y otros recursos baratos y de fácil acceso. Sin embargo, este patrón está llegando ya a límites inadmisibles: cada europeo consume catorce toneladas de materias primas y genera otras cinco de basura al año. En el caso de España, la mayoría de los residuos municipales que se originan, hasta el 60%, termina en vertederos, porcentaje que duplica la media de la UE, con los consiguientes graves impactos ambientales que se generan en el territorio. La gestión de residuos urbanos en La Rioja (unas 122.500 toneladas anuales) supone un coste de unos 12,9 millones de euros, de los que 9,3 millones son sufragados por los ayuntamientos y el resto, por el Gobierno regional y los sistemas integrados de gestión en el caso de las recogidas selectivas.

En consecuencia, la economía lineal tradicional que produce, consume y finalmente tira a la basura es insostenible y ha de ser sustituida por un sistema circular coherente que convierta los residuos en recursos. El principio básico de este modelo aplica la regla 'reducir, reutilizar, reparar y reciclar' en un círculo continuo -de ahí el nombre de economía circular-, con la finalidad de reducir los residuos. Dicho de otro modo: lo que se propone es un nuevo arquetipo de sociedad que utilice y optimice los materiales y residuos, dándoles una segunda vida. El objetivo es, en definitiva, «producir bienes y servicios al tiempo que se reduce el consumo y el desperdicio de materias primas, agua y fuentes de energía», según la Fundación para la Economía Circular. Economía y medio ambiente unidos por fin.

Yacimiento de empleo

¿Qué significa todo ello? Que los productos deben ser diseñados para ser reutilizados y reciclados. Y ahí es donde se introduce un nuevo concepto, el del ecodiseño, de forma que desde la primera hasta la última pieza puedan reutilizarse o reciclarse una vez terminada su vida útil. Con la economía circular se trata de convertir los hasta ahora considerados residuos en nuevas materias primas. Y además, generar puestos de trabajo de buena cualificación no deslocalizables (400.000 empleos en la UE, de ellos 52.000 en España, según los cálculos de la Comisión Europea) y favorecer la creación de pymes.

La apuesta es clara y necesaria pero su desarrollo exitoso requiere de esfuerzo empresarial y voluntad política, incluso desde los más altos niveles. En concreto, la Comisión Europea ha presentado un paquete de medidas, una especie de hoja de ruta que marcará la implantación de esta metodología de trabajo durante las próximas décadas. Y la ha presupuestado: 650 millones de euros procedentes del plan 'Horizonte 2020' y 5.500 millones de los fondos estructurales.

El objetivo es avanzar hacia una economía en la que el valor de los productos y materiales se mantenga durante el mayor tiempo posible, los residuos y el uso de recursos se reduzcan al mínimo posible, y los materiales traten de recuperarse cuando el producto llega al final de su vida útil con el fin de volverlos a emplear nuevamente y seguir creando valor.

Uno de los grandes propósitos de la Comisión es que, de aquí al 2030, se recicle el 65% de los residuos municipales y la eliminación en vertederos se reduzca a un máximo del 10%. El Gobierno regional ya ha asumido los objetivos de Europa y, de hecho, el nuevo Plan Director de Residuos 2016-2026 de La Rioja integra la economía circular entre sus principios rectores.

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