La computación cuántica pasa a la práctica

El experto en ciberseguridad Ramsés Gallego, la física teórica Verónica Fernández, Enrique Lizaso, The Quantum World Association, y Alfonso Rubio-Manzanares. :: /Juan Marín
El experto en ciberseguridad Ramsés Gallego, la física teórica Verónica Fernández, Enrique Lizaso, The Quantum World Association, y Alfonso Rubio-Manzanares. :: / Juan Marín

Cuatro expertos advierten de los riesgos y oportunidades de un cambio brusco y a gran velocidad

Sergio Moreno Laya
SERGIO MORENO LAYALogroño

A una conferencia de cinco horas sobre computación cuántica se acude sin contaminación alguna. A día de hoy, para el común de los mortales no existe posibilidad real de tener una opinión clara: ¿a favor o en contra? A ninguno de los más de 150 asistentes se le hizo semejante pregunta. Ni a favor ni en contra. Se acude por pura curiosidad, por ver qué está pasando, y hacia dónde van las cosas de la mano de cuatro grandes expertos en esta materia. Y uno se marcha sabiendo que no se puede estar ni a favor ni en contra, que el asunto consiste únicamente en averiguar cuándo llegará el cambio, para, si es posible, estar preparado.

En una sala repleta, a día de hoy, de curiosos -hacía mucho tiempo que un asunto no suscitaba tanto interés y además intergeneracional-, fueron los propios conferenciantes los que reconocieron abiertamente sus miedos. «Esto puede resultar abstracto», que dijo uno de los ponentes. «De esto nadie tiene mucha idea», que dijo otro...

Frases pensadas, frases expuestas para tranquilizar a la sala, para ponerla en contexto. Y así a continuación reconocer un dato positivo antes de un gran número de malas noticias a las que seguirán, dicen, multitud de grandes oportunidades, como toda buena revolución. «En el mundo tan sólo hay cien expertos en computación cuántica. Tan solo cien expertos, y diez son españoles. El principal centro de investigación de cuántica está en Barcelona, y a buen seguro el próximo Premio Nobel que se conceda a un español será por sus investigaciones en esta materia». Y se metió a la sala en el bolsillo. Todos los presentes entregados a esto de la computación cuántica.

Alfonso Rubio-Manzanares, el primero de los ponentes -un economista con un curriculum impresionante- sabe de lo que habla. Su intervención radiografió lo que está pasando en una tarde cuántica en La Fombera con cuatro conferenciantes de categoría que alentaron a los presentes hacia la conquista de una nueva revolución, la cuántica, que estará al nivel de la que vino (la industrial) tras la aparición de la máquina de vapor en el siglo XIX, o el surgimiento del transistor en el siglo XX que originó la era de las telecomunicaciones... y ahora la llegada de la computación cuántica de consecuencias ya visibles e impredecibles por su enormidad.

«Estados Unidos y China están en guerra, en ciberguerra. El ISIS no les importa nada. Les preocupan los chinos, poque además están ganando esta guerra cuántica», apuntó Alfonso Rubio-Manzanares. Conviene volver a recordar los datos iniciales: cien expertos en todo el mundo, diez de ellos españoles, el mejor centro sobre esta materia en Barcelona... y España invierte cerca de un millón de euros. «Es decir, nada», según este economista. Y lo compara: «Alibabá ha invertido este año 15.000 millones en un centro de computación cuántica. Y un millón de chinos se dedican diariamente a ver lo que está pasando en internet para guardarlo, todo, pues saben que cuando la computación cuántica sea más potente (en quince años como máximo calculan los expertos), todos los secretos quedarán al descubierto. Todos.».

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Ya hay transistores cuánticos, ya hay ordenadores cuánticos, IBM (el que desarrolló el primero ordenador personal) ya dispone de esta tecnología y la desarrolla de manera imparable. Google ya se ha gastado 15 millones de euros en un ordenador cuántico; y en Europa, Volkswagen, Airbus, Bosch o ATOS están inmersos en proyectos «sobre tecnologías cuánticas que además ha puesto en marcha un 'flagship' de un billón de euros».

¿Y La Rioja?

La Rioja suficiente tiene en estos momentos con saber que «está todo por hacer», apunta Julio Herreros, director general de Innovación. «El 72% de nuestro presupuesto se dirige a educacón, sanidad y políticas sociales. Somos tan pequeños que no podemos arriesgar a hacer una gran inversión hasta ver qué pasa con todo esto». Pero, «por el hecho de ser pequeños, sí podemos estar alerta, saber de qué va esto, y generar el caldo de cultivo necesario para cuando esté disponible esta tecnología saber usarla adecuadamente». Y no solo como Gobierno «en materia de seguridad de todos los datos, o de la gestión de la administración pública», sino también «en la educación de todos esos chicos que serán quienes lideren esta revolución, como a nosotros nos tocó asumir el reto de los ordenadores personales, por ejemplo».

Y el propio Julio Herreros sitúa en el tablero de la cuántica a la Universidad y a la empresa como agentes relevantes en la implantación de lo que «sin duda» acabará llegando «y más rápido de lo que nos pensamos». Por eso, «al ser pequeños podemos movernos con más rapidez, más agilidad y llegar antes a este nuevo cambio». Herreros reconoce que «la mera presencia de esta conferencia ya es un gran noticia. Los ponentes quedaron sorprendidos por la masiva presencia siendo La Rioja, por el interés, por las preguntas...». El camino de la cuántica.

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