«El 75% de los becarios siguen trabajando tras estos dos años»

Javier Ureña | Gerente de la Agencia de Desarrollo Económico

SERGIO MORENO LAYALogroño

La convocatoria incide en dos aspectos clave según indica Javier Ureña, gerente de la Agencia de Desarrollo Económico de La Rioja (ADER): «La formación de los jóvenes y el fortalecimiento empresarial para encarar con éxito el desafío de salir al exterior con garantías». Una formación que redunda directamente sobre la empleabilidad de los jóvenes que participan en este programa. «Un 75% de los participantes sigue trabajando una vez superados estos dos años», apunta Ureña. Desde que se puso en marcha este programa de becas en el año 2002, 115 jóvenes se han formado en comercio exterior en 22 países diferentes.

El proceso de internacionalización de una empresa requiere «de método, conocimiento, constancia y estabilidad», y estas becas proporcionan a estos jóvenes herramientas imprescindibles que luego implementan en las empresas: «Formación especializada y práctica en comercio internacional, experiencia profesional y las habilidades lingüísticas fundamentales». Por todo esto, «estos jóvenes suponen un importante apoyo para las empresas exportadoras de La Rioja, a las que pueden ofrecer información comercial sobre aranceles, ferias y estudios de mercados, entre otros aspectos, de sus países de destino, facilitando la expansión comercial de los productos riojanos por todo el mundo».

En 2016, 1.591 empresas riojanas exportaron por valor de 1.704,53 millones de euros. Del total de empresas exportadoras, 606 lo fueron con carácter regular, es decir, vendieron en el exterior de forma continuada durante los últimos cuatro años.

La internacionalización es «un reto de la comunidad y uno de los motores del crecimiento sostenido porque promueve la competitividad, facilita la estabilidad y genera empleo», y estas becas permiten «procurar el talento suficiente con personas formadas en comercio exterior que sin duda ayudarán a crecer en los resultados medios de exportación».

Pero desde la ADER reconocen que «el proceso de exportación requiere de un esfuerzo importante», por ello «no puede ser un hecho puntual». Asegura Javier Ureña que «debe afrontarse de un modo regular y si es posible con más dedicación».

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