Economía fía al 'ladrillo' la mejora del PIB, al crecer el doble que el año pasado

Prevé que España no recupere el nivel de empleo previo a la crisis hasta 2021, con 20,5 millones de ocupados y una tasa de paro del 11,1%

J. A. BRAVO MADRID.

El Gobierno confía en que la construcción pueda reverdecer en parte viejos laureles para volver a sumar con fuerza a la economía. De hecho, es junto al sector exterior (tanto en ventas como en compras) la única gran actividad que mejora su aportación al Producto Interior Bruto (PIB) respecto al año pasado, y que explica además la revisión al alza en tres décimas del crecimiento esperado, que pasa ahora del 2,7% al 3% para 2017.

Pero hablar del 'ladrillo' sigue levantando alarmas entre los expertos, dado que uno de los principales factores del derrumbe económico del país durante la última crisis iniciada en 2008 fue precisamente el estallido de la burbuja en que se encontraba inmerso el negocio inmobiliario en particular, y en parte la construcción en general. No en vano su aportación al PIB ha caído casi a la mitad desde entonces, pasando del 17,9% que registraba a comienzos de aquel año al 9,9% con que terminó 2016, aportando casi 111.000 millones de euros a una economía que alcanzó los 1,11 billones tras haber aumentado un 3,2%.

La construcción avanzó entonces un 1,9%, la mitad de lo que el Ejecutivo espera que haga en los cuatro próximos ejercicios: un 3,9% en 2017 -hasta marzo ya crecía a un ritmo interanual del 3%, tras registrar una tasa trimestral del 1,1%, la más alta desde primavera de 2015-, un 4% en 2018, un 4,1% en 2019 y otro 4% en 2020, con un promedio de mejora del PIB del 2,5% en los tres últimos. Puede parecer una estimación arriesgada teniendo en cuenta que la inversión pública para infraestructuras prevista en los Presupuestos de este año se desplomará un 20,6% respecto al anterior y que la compraventa de viviendas cayó en abril un 8,6%, rompiendo eso sí una racha de 14 meses seguidos de ascensos.

El Gobierno dice ser «conservador» porque «preferimos que la realidad nos supere»

Para el ministro de Economía, Luis de Guindos, no parece haber problema en ello porque, según dijo, «son previsiones conservadoras». Hablaba de todo el cuadro macroeconómico, no solo del 'ladrillo'. «Con todos los indicadores adelantados que tenemos -argumentó- seremos capaces de superar estos datos».

La aportación exterior sube

En contrapartida al aparente optimismo sobre la construcción, y también el sector exterior -exportaciones e importaciones mejorarán sus tasas de 2016, un 6,5% y un 5,4%, respectivamente según el Ejecutivo-, este año bajarían su aportación al PIB el consumo privado (seis décimas hasta el 2,6, frente a un 2,4% en 2018) y la inversión en bienes de equipo (ocho décimas para moderarse al 4,2% este ejercicio y un 3,5% en el próximo).

El consumo de las administraciones públicas, no obstante, permanecerá prácticamente igual (avanzará un 0,8% en 2017, y solo una décima menos los tres años siguientes). «Preferimos ser prudentes y que la realidad supere nuestras previsiones», insistió De Guindos. Y esa misma pauta la han seguido, según el ministro, al referirse al empleo.

Según el Gobierno, el mercado laboral no recuperará los niveles precrisis hasta 2021, prácticamente 14 años después. Para finales de ese año registrará 20,5 millones de ocupados (dos millones más que en 2016) y una tasa de paro del 11,1% (7,5 puntos menos que al cierre del ejercicio pasado) para un promedio del 11,8%.

El número de personas sin un puesto de trabajo pese a buscarlo bajará en el próximo cuatrienio de 4,2 a 2,5 millones, 1,6 millones menos que en 2016 tras el medio millón en que se reducirá su lista este año, cayendo en casi dos puntos anuales la tasa de paro. La creación de empleo subirá el 2,6%.

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