La economía española afronta 2018 pendiente de Cataluña y con el reto de subir los salarios

El PIB se moderará a expensas de la evolución catalana, el paro continuará su descenso y el sector exterior, en alza

DAVID VALERA MADRID.

La velocidad de crucero que la economía española ha desarrollado desde 2015, con crecimientos superiores al 3% durante tres ejercicios, se moderará en 2018. Así lo indican las previsiones del Gobierno y de los organismos nacionales e internacionales. Una ralentización cuya intensidad dependerá en gran medida de la evolución de la crisis en Cataluña, donde los recientes resultados electorales no han despejado el panorama de incertidumbre. Esa cuestión interna es la «única sombra que se cierne sobre la economía», como subrayó el viernes el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, al hacer balance del año que acaba.

Y es que por lo demás España seguirá al frente del crecimiento de la zona euro, con un peso cada vez mayor de las exportaciones y una senda positiva, aunque más matizada, en la creación de empleo. Aunque ya no se trata sólo de generar puestos de trabajo, sino de mejorar su calidad. Por eso los expertos consideran que en 2018 también debe llegar el momento de una recuperación salarial para los trabajadores tras varios años de pérdida de poder adquisitivo. Todo ello en un contexto político de incertidumbre y con unos Presupuestos prorrogados.

La economía española comienza la navegación del nuevo curso con un menor impulso de los vientos de cola externos por el alza del precio del petróleo y la perspectiva del BCE de reducir más la compra de deuda. Con todos esos factores, la mayor parte de organismos estiman que el PIB de España avanzará un 2,5% en 2018, frente al 3,1% con el que espera cerrar 2017. El Gobierno ha preferido ser más cauto y prevé un 2,3% en 2018 después de recortar tres décimas su proyección por la inestabilidad en Cataluña. Y es que el impacto económico que tendrá la crisis desatada por el desafío independentista no está claro. «Es innegable que esta situación tiene efectos económicos», sostiene Pedro Aznar, profesor del departamento de Economía de Esade, quien añade que el impacto será mayor si hay «dificultades en la gobernabilidad de la comunidad autónoma». El propio Banco de España advirtió esta semana que la economía catalana ya se está ralentizando y podría lastrar la del conjunto del país si el problema persiste. De hecho, vaticina un impacto de tres décimas hasta 2019 si el conflicto se resuelve pronto y de hasta 2,5 puntos si se prolonga durante el ejercicio.

Repunte de la construcción

En cualquier caso, el escenario central que manejan los expertos es un empuje sólido del PIB en 2018 gracias al repunte de la demanda interna y al buen comportamiento del sector exterior, donde las ventas siguen marcando cifras récord cada mes. «Es un círculo virtuoso que beneficia al empleo y al consumo», sostiene Raymond Torres, director de Coyuntura y Estadística de Funcas. Este experto también recuerda que la inversión se ha ido animando debido a que «las empresas están más saneadas y las condiciones de crédito están baratísimas». Un escenario que permite un incremento también de la construcción, uno de los segmentos más castigados tras el fin de la burbuja inmobiliaria y que ahora empieza a remontar.

Sin embargo, los expertos ponen el énfasis en que 2018 debe abordar el reto de la revalorización salarial. «Según se recupere la economía, también deberían hacerlo los salarios», sostiene Pedro Aznar, profesor de Esade. Este economista recuerda que una de las consecuencias negativas de la crisis es una distribución más desigualdad de la riqueza. «Hay un cierto acuerdo en que una economía que crece debe llevar a un aumento paulatino de la recuperación de los salarios», señala. En este sentido, la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) un 4% en 2018 hasta los 736 euros (en catorce pagas) con el objetivo de alcanzar los 850 euros en 2020 puede ser una señal para las empresas. El propio Gobierno insta a mejorar «la calidad» del empleo.

La duda es saber hasta dónde llegará el efecto arrastre de este incremento del SMI en los demás salarios. «La subida del 8% en 2016 no produjo ningún efecto negativo en la economía», recuerda Raymond Torres. En cualquier caso, este experto de Funcas se muestra más escéptico sobre la subida salarial y subraya que ese discurso también se escucha en países europeos sin mucho éxito.

Asimismo, en el próximo año continuará la reducción del paro. Tanto el Gobierno como los principales organismos internacionales estiman que la tasa de desempleo se situará en el 15,5% (la previsión del Gobierno es acabar 2017 en el 17,2%). Una cifra que pese a todo seguirá siendo la segunda más elevada de la zona euro. Además, el Ejecutivo estima una ligera moderación en la creación de empleo hasta los 425.000 nuevos puestos de trabajo, según el plan presupuestario enviado a la UE. Sin embargo, Rajoy insistió en que si la situación de Cataluña mejora se podrán alcanzar los 500.000 empleos.

Entre los riesgos, además de Cataluña, los expertos señalan la parálisis de las reformas y la falta de Presupuesto. «A corto plazo no pasa nada por unas cuentas prorrogadas, pero transmites un mensaje de dificultad», señala Torres. Otro asunto pendiente es la financiación de las pensiones en un año en el que el fondo de reserva se quedará previsiblemente a cero.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos