Draghi inyectará otros 270.000 millones en la recta final de la era de los estímulos

El BCE mantiene los tipos en el histórico 0% y reducirá las compras mensuales de deuda de 60.000 a 30.000 millones desde enero

ADOLFO LORENTE

bruselas. El toque de corneta de Mario Draghi se escuchó desde Fráncfort a las 13.46 horas. Nos retiramos, de forma lenta pero inexorable. No se trata de ir levantando ya el campamento, pero sí de ir mentalizando a la tropa de que es una cuestión de tiempo. Habemus 'tapering'. La era de los estímulos a mansalva, esa que tanto detesta Alemania, ha entrado en su recta final. Pero ojo, aún queda Draghi para rato.

El BCE anunció ayer que a partir de enero de 2018, el programa de adquisición de activos públicos (el llamado QE) se ampliará otros nueve meses. Eso sí, la cantidad mensual se reducirá de los 60.000 millones actuales a 30.000, lo que supondrá una inyección extra en el sistema de 270.000 millones, además de los 120.000 todavía pendientes de este año (noviembre y diciembre). El mensaje, claro y contundente: la Eurozona necesita al BCE, a este BCE.

El adiós será tranquilo, sin estridencias. El nuevo 'leitmotiv' del banquero italiano se sustenta sobre tres pes: prudencia, paciencia y persistencia, como reiteró a lo largo de una comparecencia que comenzó a las 14.32 horas y terminó casi una hora después. «La recalibración de nuestras compras de activos refleja el aumento de la confianza en la convergencia gradual de las tasas de inflación hacia nuestro objetivo y porque la expansión económica es cada vez más robusta y amplia», se felicitó. Eso sí, «el camino del alza de la inflación continúa dependiendo de los estímulos sobre la economía», apostilló. Siempre hay un pero.

El mandato del BCE es que la inflación está muy cerca pero por debajo del 2%, y en teoría no se logrará como pronto hasta 2019, según las últimas estimaciones de la propia institución monetaria. Ahora ronda el 1,5% pero la subyacente, la que se considera sana -no tiene en cuenta los precios energéticos ni los de los alimentos frescos-, sigue girando en torno al 1%. Que el banquero italiano haya proclamado el principio del fin de los estímulos no significa que todo esté cerrado. Dependerá de la evolución de la economía y, sobre todo, de la coyuntura. Esta decisión no fue adoptada por unanimidad, sino «por una amplia mayoría». Y es que países como Alemania exigieron que no se dejase abierta la posibilidad de ampliar el QE más allá de septiembre de 2018. Pero perdieron.

Aquí el acuerdo: «Las compras netas seguirán hasta una fecha posterior si fuera necesario y, en todo caso, hasta que el Consejo de Gobierno observe un ajuste sostenido de la senda de inflación que sea compatible con su objetivo de inflación. Si las perspectivas fueran menos favorables, o si las condiciones financieras fueran incompatibles con el progreso del ajuste sostenido de la senda de inflación, el Consejo de Gobierno prevé ampliar el volumen y/o la duración de este programa».

Reformas estructurales

Como se esperaba, no hubo cambios en materia de política monetaria convencional. Los tipos de interés de referencia se mantienen en el histórico 0% y la facilidad de depósito continuará en el -0,4%, es decir, que las entidades seguirán pagando por aparcar su dinero en la ventanilla de Fráncfort en lugar de destinarlo a su razón de serlo: prestarlo a las empresas, a los autónomos o a las familias. ¿Hasta cuándo? «El Consejo de Gobierno continúa esperando que los tipos de interés oficiales del BCE se mantengan en los niveles actuales durante un período prolongado que superará con creces el horizonte de sus compras netas de activos». Larga vida a Mario Draghi.

Hubo entonces toque de corneta, sí, pero el momento del adiós definitivo tiene pinta de prolongarse 'sine die', cuando menos hasta 2019 o incluso 2020. De momento, se inyectarán otros 270.000 millones en los nueve primeros meses de 2018 y, además, «se reinvertirá el principal de los valores adquiridos (...) durante un período prolongado tras el final de sus compras netas de activos». Esto, en plata, significará «varios miles de millones cada mes», afirmó el vicepresidente, Vitor Constancio. «Nuestro programa es lo suficientemente flexible, podemos ajustarlo mes a mes, para apoyar nuestro objetivo de inflación», apostilló Draghi.

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