La división lastra la batalla fiscal que la UE librará con los gigantes de Internet

Los ministros de Economía y Finanzas de la UE, con De Guindos en la parte superior. :: V. KalnIna / EFE/
Los ministros de Economía y Finanzas de la UE, con De Guindos en la parte superior. :: V. KalnIna / EFE

España, Alemania, Italia y Francia recaban el apoyo explícito de otros seis países pero aún siguen lejos de convencer al conjunto de los 28

ADOLFO LORENTE

Bruselas. Se conocen como GAFA y su relación con una tributación justa, a la vez que acorde a sus beneficios, es como hablar de aceite y agua. Nuestra vida gira en torno a Google, Apple, Facebook y Amazon (es decir, GAFA), pero las haciendas europeas no encuentran el modo de hincarles el diente. Bueno, quizá sí, pero llevarlo a la práctica es lo complicado.

De momento, el cerco fiscal en torno a los gigantes digitales ya ha comenzado a estrecharse. Poco a poco, a duras penas, 'made in Unión Europea'. Lo positivo, que la pesada maquinaria del club ha comenzado a carburar (no es poca cosa). Lo negativo, que intentar poner de acuerdo a 28 países tan diversos y con tantos intereses fiscales en juego sigue siendo poco menos que una misión imposible. Y es que estados como Irlanda, Malta o Luxemburgo han hecho de la atractiva tributación su vida.

«Es necesaria una solución global para actuar ya a corto plazo. Estamos viendo unas circunstancias en las que empresas digitales no pagan en ninguna jurisdicción», censuró ayer el ministro de Economía, Luis de Guindos. Lo hizo desde la capital de Estonia, Tallín, donde los ministros de Finanzas de la UE (Ecofin) se reunieron para debatir y acordar la necesidad de diseñar un nuevo marco fiscal para las grandes multinacionales de la llamada economía digital.

Comienza ahora la fase de análisis, de propuestas, de debates... Es decir, que el futuro marco no llegará ni mañana ni pasado. ¿Se acuerdan de la llamada tasa Tobin a las transacciones financieras que iba a ser una realidad hace ya varias años? Pues, salvo sorpresa, jamás verá la luz.

Ahora, sin embargo, parece ser diferente. El futuro es digital y los estados miembros no pueden permitirse los socavones fiscales generados por este tipo de gigantes. «Es una cuestión de justicia social», recalcó el vicepresidente de la Comisión para el Euro, Valdis Dombrovskis. Es la clave, armar un relato para que la gente sea consciente del problema.

En lo político, el impulso no puede ser más contundente. El debate se ha propiciado de la mano de Francia, que junto a Alemania, Italia y España suscribieron una carta en la que exigen medidas rápidas y ambiciosas al margen de la reforma del Impuesto de Sociedades que ha impulsado la Comisión. Lo que los 'big four' del euro pide (suman el 70% del PIB de los 19) es crear «un impuesto de compensación» basado en la facturación y no sólo en los beneficios. De esta forma, todos los países se llevarían un parte del pastel y no sólo algunos socios como Irlanda o Luxemburgo, rodeados siempre de polémica.

No hay que olvidar que la Comisión ha exigido a Dublín que obligue a Apple a pagar 13.000 millones en impuestos que debería haber abonado en los últimos años y no lo hizo. Lo paradójico es que el Gobierno de Irlanda ha salido en defensa de Apple y no de sus contribuyentes.

Unos 5.400 millones en la UE

De momento, otros seis países se han sumado a la carta. Se trata de Austria, Bulgaria, Grecia, Portugal, Rumanía y Eslovenia. No obstante, De Guindos apuntó que en torno a «una veintena» estarían a favor de impulsar un mecanismo 'ad hoc' e incluso se mostró convencido de que finalmente habrá un acuerdo a 28. Sin embargo, Irlanda, Malta y Chipre no ocultaron su poca simpatía hacia la iniciativa, mientras que Dinamarca, República Checa, Luxemburgo o Suecia también mostraron ciertas reservas.

«Sea cual sea la decisión final tiene que ser global, que es lo que han exigido los países más reacios», explicó el ministro de Economía, que destacó la necesidad de colaborar de forma estrecha con Estados Unidos en esta materia, como en la reunión advirtió el representante británico. Para que una ley de índole fiscal sea aplicable en los 28 debe ser aprobada por todos. O hay unanimidad o nada, de ahí la enorme complejidad.

Sin embargo, existe la opción llamada cooperación reforzada, basada que en un mínimo de países acuerdan impulsar una normativa que sólo es de obligado cumplimiento por los firmantes. Sin embargo, el titular español sugirió que esta opción ya está descartada por la magnitud de la reforma y de lo que está en juego.

Varios informes han venido advirtiendo del impacto negativo en las arcas públicas. Uno de los últimos lleva la firma del eurodiputado socialdemócrata holandés Paul Tang y cifra en 5.400 millones el dinero que la UE dejó de ingresar de Google y Facebook entre 2013 y 2015. De ellos, 482 serían en España. Un pico, sí.

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