El FMI defiende congelar las pensiones para repartir los ajustes entre generaciones

Los responsables de la 'misión' del FMI en España, Andrea Schaechter y Udaibir Das, ayer en Madrid. :: efe

Aconseja elevar la edad de jubilación de forma automática y cree que sólo pueden mejorar los salarios en los sectores que sean más productivos

JOSÉ M. CAMARERO MADRID.

A los 'hombres de negro' del Fondo Monetario Internacional (FMI) les parece «aceptable» que las pensiones públicas se revaloricen un 0,25% por año -en este ejercicio ha supuesto un incremento medio de 2,5 euros por prestación-, porque una subida mayor, e incluso ligada a la evolución de la inflación, pondría en riesgo la estabilidad del sistema. De esta forma, el organismo avala las últimas medidas del Gobierno y rechaza la petición de agentes sociales y oposición para que esas alzas sean mayores después de varios años con los importes que cobran los jubilados prácticamente congelados.

Esa es una de las tesis que defiende el FMI en su Declaración Final tras la última visita a España en la que sus representantes han evaluado la situación económica del país. La responsable de esta misión, Andrea Schaechter, explicó ayer que «si las pensiones aumentan ahora, se les ofrece más dinero a los jubilados actuales pero los del futuro tendrán que asumir esa carga».

La responsable del FMI reconoce que si ante la presión social que pueda existir se quieren revalorizar más las prestaciones «también harían falta ajustes que contrarresten ese efecto», porque si no «el impacto recaerá en las próximas generaciones» de pensionistas. En cualquier caso, indicó que «España tiene unas prestaciones generosas comparadas con otros países». Y considera que «la dependencia solo de las pensiones públicas hay que reconsiderarla en una sociedad que está envejeciendo».

Al FMI no le parecen suficientes las dos últimas reformas del sistema, aprobadas en 2011 y 2013, y ya anticipa una nueva medida: no se trata tanto de elevar la edad de jubilación más allá de los 67 años -será a partir de 2027 cuando todos los pensionistas accederán a su prestación en ese momento-, sino de hacerlo «automáticamente». Es decir, no esperar a que dentro de diez años se generalice el nuevo modelo para «dar otro paso» en forma de una nueva ley. Schaechter recomienda «sacar esta medida del ámbito político», para que ningún partido en el poder sufra los efectos electorales, y vincular ya el incremento de esa edad a los cambios en la esperanza de vida de forma automática, como ocurre en otros países desarrollados.

Además, en consonancia con sus habituales recomendaciones, el FMI insiste en la necesidad de «fomentar» los planes de pensiones. Y la mejor forma de hacerlo es que el Ejecutivo anticipe a cada ciudadano cuál será su posible pensión, en función de sus actuales cotizaciones.

La congelación de las rentas disponibles también debe perpetuarse, por ahora, entre buena parte de los trabajadores. Andrea Schaechter considera que los sueldos deben subir «si crece la productividad» en cada empresa o sector. «Es muy importante mantener la competitividad» que ha alcanzado el mercado de trabajo en los últimos años, en el que «las reformas han ampliado la flexibilidad de las empresas fijando salarios acordes a la productividad».

Para acabar con la dualidad de contratos -fijos frente a temporales-, el organismo dirigido por Christine Lagarde ve la necesidad de desarrollar medidas como el contrato único, con el que se establezca una indemnización por despido que sea creciente en función del número de años vinculados a cada empresa.

Recuperación impresionante

A pesar de todas estas recomendaciones, el informe del FMI reconoce que el ritmo de expansión económica y de creación de empleo es «impresionante». Sus expertos asumen que la recuperación se mantiene «fuerte» gracias al consumo, la inversión y las exportaciones. Pero avisa de que «ahora que madura esa recuperación, es momento de abordar» los problemas relacionados con la deuda pública y el paro estructural. Si no lo hace «la economía seguiría siendo vulnerable a turbulencias, con el riesgo de dejar atrás a algunos segmentos de la población».

El organismo, que anticipa un crecimiento del 3,1% del PIB para este ejercicio, apunta a la «elevada» tasa de deuda pública como uno de los males endémicos de la economía. Esos compromisos frente a los acreedores son los que impiden que el Gobierno pueda acometer una rebaja de impuestos. «Hay poco margen», indica el informe del FMI. No critica que el Gobierno rebaje el IRPF a las rentas más bajas, como ha pactado con Ciudadanos, pero le advierte de que cualquier medida debe hacerse en un contexto en el que se cumplan los objetivos de déficit.

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