El Gobierno salva el primer trámite clave de los presupuestos con más holgura de lo esperado

Cristóbal Montoro interviene durante el debate de totalidad a los Presupuestos en el Pleno del Congreso. / EP I Atlas

Un error en la votación del diputado de Nueva Canarias permite tumbar las enmiendas de devolución con mayoría absoluta

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Mariano Rajoy ha visto hoy cómo se le allana el camino para agotar la legislatura en un momento enormemente crítico par el PP. Era lo esperable después de que el PNV, que llevaba meses haciéndose el remolón -asustado por las implicaciones que podría tener su apoyo al primer Ejecutivo que ha intervenido una comunidad autónoma en España-,aparcara ayer sus escrúpulos y anunciara un acuerdo para votar en contra de las seis enmiendas de devolución presentadas por la oposición. Pero un hecho fortuito ha permitido, además, que el trámite sea aún más cómodo para el PP.

El pacto alcanzado entre Mariano Rajoy y el presidente de los nacionalistas vascos, Andoni Ortuzar, auguraba que esta mañana harían falta tres votaciones consecutivas para que las cuentas continuaran su tramitación en la Cámara baja, porque el Gobierno solo contaba con 175 votos (PP, UPN, Foro Asturias, Coalición Canarias,Ciudadanos y PNV), exactamente la mitad del hemiciclo. El reglamento indica que, cuando se produce un empate, la votación debe repetirse pero si a la tercera es imposible deshacerlo se da vía libre al proyecto. Esta vez sólo ha habido una.

El diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo,determinante ya para sacar adelante las cuentas de 2017, ha sidola clave. Había anticipado que ahora no ayudaría al Gobierno pero que éste podría contar con su imprescindible respaldo dentro de un mes, en la votación definitiva del 24 de mayo, gracias a una serie de concesiones. Sin embargo, según explicó, por un «error» de su compañero de escaño, acabó votando contra los textos de PSOE, Podemos, ERC, PdeCAT, Compromís y Bildu.

El asunto no pasa de ser una anécdota. Lo relevante es que, aun con seis meses de retraso sobre el plazo preceptivo y a pesar de que sigue sin resolverse la crisis catalana -que fue la que, al fin y al cabo, creo el clima político que llevó a Cristóbal Montoro a guardar su proyecto en un cajón en septiembre- el Gobierno ha conseguido un balón de oxígeno.

El portavoz del PNV, Aitor Esteban, ha asegurado desde la tribuna que su voto de hoy no garantiza el apoyo a los presupuestos el mes que viene. «Nuestra voluntad es dar tiempo para dar una salida política a Cataluña», ha argumentado. Sin embargo, hay pocas dudas de cuál será su posición después de haber arrancado al Gobierno lo que el grueso de la oposición llevaba meses exigiendo y Montoro rechazaba por imposible: una subida generalizada de las pensiones.

El texto del Gobierno además da continuidad a los acuerdos presupuestarios sellados con los nacionalistas vascos en 2017, contemplan un incremento de la inversión territorializada del 32% en el País Vasco para 2018 e incorporan la mejora del Cupo pactada en noviembre. Si a alguien le interesa que la legislatura se complete es al PNV que con sólo 5 diputados tiene la situación más privilegiada de la Cámara; sus votos son imprescindibles y nadie puede presionar al Ejecutivo como ellos.

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