La crisis política condicionará la evolución de la Bolsa hasta final de año

De la solución de la cuestión catalana dependerá que el Ibex-35 retome los avances o se mantenga en estos niveles o incluso baje más

CRISTINA VALLEJO MADRID.

Acaba de arrancar el último trimestre del año y los primeros cambios en la Bolsa española han sido volátiles y a merced de los acontecimientos que se van sucediendo con la crisis catalana: en la última semana hemos visto la mayor caída desde el 'Brexit' y la segunda mayor subida del año. Diego Jiménez-Albarracín, de Deutsche Bank, comenta que el aumento de la volatilidad lleva consigo una ampliación de los rangos en los que se puede mover el índice a partir de ahora. También la reducción de los volúmenes, que es reflejo del menor interés existente por invertir en España, porque los gestores pueden estar retrasando sus decisiones de inversión hasta que se resuelva la crisis política. Bien es verdad que Jiménez-Albarracín detectó el jueves que cuando el índice recupera los 10.000 puntos tras una caída, el dinero vuelve a entrar.

Ignacio Cantos, de Atl Capital, cree que las decisiones judiciales y empresariales, así como la división que se percibe en las filas independentistas, pueden, a corto plazo, reducir el riesgo de caídas abruptas, aunque advierte de que la solución a la crisis no ha llegado y que su cronificación puede terminar afectando al PIB. Roberto Ruiz-Scholtes, de UBS, coincide en que en el más corto plazo puede haber una cierta calma tensa, pero señala que el principal elemento a vigilar será la reacción de las calles. Por lo demás, apunta que en los últimos días ya toda la comunidad inversora global se ha puesto al día de lo que sucede en España, a diferencia de lo que ocurría las semanas anteriores, y el mercado lo tiene descontado.

Sara Herrando, de Norbolsa, afirma que lo que ocurra con Cataluña será determinante para la evolución del Ibex-35 de aquí a final de año: «Si el problema se resuelve, el Ibex-35 subirá, si no lo hace, se quedará en estos niveles o por debajo». Y añade: «Lo único que dificulta la evolución del indicador es Cataluña. Fuera de esto, el entorno es muy agradable para la renta variable, con una positiva evolución de los resultados, un firme crecimiento...». Pero, respecto a la cuestión política, como admite Victoria Torre, de Self Bank, «es muy difícil predecir lo que va a pasar de aquí a final de año».

Hablemos de niveles

Con la serie de acontecimientos que aún puede haber por delante, Jiménez-Albarracín no descarta que el selectivo pueda irse por debajo de los niveles que vimos el pasado miércoles y romper los 9.800 puntos, si es que empeora la situación. Luis Lorenzo, de Dif Broker, por su parte, habla de posibles descensos en caso de que el contexto se deteriore hasta los 9.900 o los 9.600 puntos. Y Nicolás López, de MG Valores, señala como límite razonable de una corrección la horquilla comprendida entre los 9.200 y los 9.500 puntos. Por debajo de esos niveles, la situación técnica del indicador se deterioraría mucho.

Ricardo Torrella, de Gesinter, dice que en el Ibex-35 ya hay mucho de la crisis en precio. Argumenta que el Ibex-35 está mil puntos por debajo de los máximos que marcó en mayo, mientras que el PSI-20 de Lisboa y el Ftse Mib de Milán han llegado a rebasar sus niveles más altos del año. No descarta un mayor castigo si la situación se tensa, pero también señala que puede valer la pena soportar la volatilidad para ganar rentabilidad. Así, hay analistas que apuntan que los descensos están dejando muchas oportunidades de compra.

Torre, pese a sus cautelas, cree que el «precio objetivo» del Ibex-35 está en los 11.000 puntos y Jiménez-Albarracín mantiene el objetivo para el selectivo con vistas a final de año en los 10.800 puntos. Pero este último analista admite que ahora mismo no hay datos suficientes como para intentar atisbar en qué medida la cuestión catalana va a seguir incidiendo en los mercados. Eso sí: afirma que si llegara a resolverse y a los bancos les va bien en un entorno de tipos de interés al alza, el objetivo de los 10.800 puntos podría rebasarse. «Apostando por un acuerdo, el Ibex-35 debería terminar el año más cerca de los 11.000 puntos que de los 10.000», afirma Luis Lorenzo.

José Lizán, de Auriga, opina que, de aquí a final de año, el Ibex-35 se moverá entre los 9.800 y los 10.800 y cree que al final del ejercicio estará más cerca de este último nivel que del primero.

Estrategias conservadoras

Ante los diferentes escenarios descritos, la posibilidad de que haya más caídas o la de que la crisis se resuelva, caben dos tipos de estrategias diferentes. Unas, para los inversores más negativos con el escenario, o para la posibilidad de que la crisis política encalle. Así, Roberto Berzal, de Orey iTrade, comenta que, mientras la volatilidad siga presente en España, los inversores deberían reducir exposición al mercado nacional, bien buscando alternativas en otros mercados europeos que ahora están más tranquilos o sobreponderando el mercado americano. Victoria Torre añade, además, la vulnerabilidad que ya hemos visto en el sector financiero, así como en el eléctrico, en el caso en que vuelva a haber ventas de bonos españoles. Por eso, buscaría refugio en compañías de consumo defensivo o con fuentes de ingresos diversificadas. Y respecto a opciones en el extranjero, se inclina por el Cac 40 francés, en Bolsa, y por la deuda portuguesa, en renta fija. Mientras tanto, Torrella considera que una buena opción si vienen mal dadas es seguir apostando por lo que ha funcionado hasta ahora: posiciones largas en el Dax alemán, que cuenta con tipos más bajos que España y compañías más globales, contra el Ibex-35.

Aprovechar oportunidades

Antonio Cánovas del Castillo, de Altair Finance, comenta que inversores como su firma, que ya había reducido riesgo en renta variable con anterioridad, sí se pueden plantear si los descensos pueden ser una oportunidad de compra, si hay que entrar de nuevo en el mercado y en qué momento en concreto. De acuerdo con Sara Herrando, habría que esperar y ver cómo se desarrollan antes de entrar en el mercado. En su opinión, habría además que aguardar no sólo la solución de la cuestión catalana, sino también que no afecte al Gobierno central.

Lorenzo plantea dos tipos de estrategias según el inversor sea más cauto o más agresivo. El que quiera asumir menos riesgo, puede ponerse largo de Ibex-35 contra el Eurostoxx 50. El que quiera asumir algo más de riesgo, puede apostar por los valores más castigados hasta el momento. O ir realizando entradas parciales, con vistas a final de año, aguantando la posibilidad de que siga habiendo recortes. Así, Lorenzo plantea: «¿Quién está asumiendo más riesgo, el inversor que entró en los 11.200 puntos o quien ahora lo hace en el entorno de los 10.000 puntos?». Los 10.000, los 9.900 o los 9.800, según los expertos, serían buenos niveles de compra.

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