Constructoras y UE adelantarán 5.000 millones para el plan de carreteras

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna (d), llegan a la presentación del Plan :: efe/
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna (d), llegan a la presentación del Plan :: efe

Para no cargar el déficit el Estado solo abonará un canon durante 30 años según la calidad de la vía y podría ahorrarse parte gracias a fondos europeos

J. A. BRAVO

madrid. El Estado dispone, las constructoras financian -en parte con apoyo europeo y de la banca- y el retorno de los fondos se alargará tres décadas en función d e la calidad de la infraestructura. Es la única alternativa que el Gobierno ha puesto encima de la mesa de las compañías del sector si quieren que las licitaciones de obra pública no sigan cayendo como vienen haciendo desde la crisis. El Ministerio de Fomento, por ejemplo, las redujo un 73% en 2016 y hasta mayo no había lanzado ni un solo contrato de carreteras.

La propuesta se recoge dentro del llamado Plan Extraordinario de Inversión en Carreteras (PIC), para el que se prevé una inversión de 5.000 millones de euros y del que en las últimas semanas han hablado representantes del Ministerio de Fomento y de las organizaciones del sector. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, presentó ayer en público el borrador del proyecto rodeado de gran parte de los altos ejecutivos de las principales constructoras.

Ante ellos lanzó el mensaje de que ahora que «España ha superado una gran crisis que obligó a ajustar las inversiones», ya está «preparada» para «dar un impulso» a las infraestructuras, «un sector que aún no se ha sumado al crecimiento y la generación de empleo». Rajoy, eso sí, advirtió de que aún no se han superado los rigores del procedimiento de déficit excesivo al que está sometido el país, aunque está «a punto».

Por eso, hay que evitar «cargar» nuevos gastos a los Presupuestos pero, a la vez, multiplicar esa capacidad -hasta seis veces más con la inversión prevista en el PIC, que según Fomento conllevará un retorno fiscal de «unos 3.000 millones»-. La consecuencia es que de esos 5.000 millones para carreteras -para nuevos tramos de la red transeuropea, resolver cuellos de botella en las vías existentes y mejorar la red de autovías- no adelantará un solo euro.

Para ello se recurrirá tanto a préstamos «en condiciones preferentes y únicas» del Banco Europeo de Inversiones (BEI), que se haría cargo de un 40% del coste, como a líneas crediticias de las entidades financieras, que cubrirían otro 40% del presupuesto de construcción de los nuevos tramos de carreteras de alta capacidad, con una extensión estimada de 2.000 kilómetros. El otro 20% lo adelantarían las constructoras.

El Estado iría retornando luego esos fondos a las empresas en pagos anuales durante un período de 30 años, en el que las constructoras se encargarán de su mantenimiento. Y para evitar el fiasco de las autopistas de peaje en quiebra, a causa del descenso de la demanda, no se pagará en función del número de vehículos que utilicen las nuevas vías sino con arreglo a su estado, esto es, que se cumplan unos estándares de calidad y seguridad. Es lo que se conoce como pago por disponibilidad.

Las obras, que se espera puedan iniciarse con la llegada del otoño, se alargarán por cuatro años, entre 2017 y 2021. En esa fase de inversión, la previsión es crear 150.000 empleos, a los que se sumarán posteriormente otros 39.200 durante el mantenimiento. Fomento, además, espera reducir la factura final consiguiendo fondos del llamado 'Plan Juncker' de la UE.

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