La compra media con tarjetas cae a 39 euros al usarlas en casi todos los pagos

La proliferación de estos medios de pago al realizar la adquisición de cualquier producto choca con el hábito cada vez menor de acudir al cajero

JOSÉ M. CAMARERO MADRID.

Finalizadas las compras navideñas, los consumidores encaran a partir de hoy la cuesta de enero con las rebajas activadas en todos los comercios. Nueva etapa de gastos para muchas familias entre las que las tarjetas bancarias se imponen a la hora de digerir todo tipo de reservas de viajes, junto a la adquisición de electrodomésticos, ropa y hasta la barra del pan. Porque el uso de estos medios de pago bancarios se encuentra tan extendido entre la población que el importe medio de las compras que se realizan ha caído hasta los 39,5 euros cada vez que se pasa o se inserta la tarjeta por el terminal (TPV) del comercio.

En el tercer trimestre del año pasado, esa cuantía se redujo un 3,1% con respecto al ejercicio anterior. Y si se compara con la cifra de hace una década, la caída se ha acercado al 20%. En 2007, justo antes de que comenzara la crisis, el importe medio de cada compra se encontraba por encima de los 48 euros, según los datos del Banco de España.

La suma global abonada por los titulares de tarjeta entre enero y septiembre del año pasado superó los 99.249 millones de euros, lo que supuso un crecimiento medio del 9% en términos interanuales. Y lo hicieron a través de 2.511 millones de operaciones en los terminales, con un alza del 12% frente al ejercicio previo. Precisamente 2016 fue el primer año de la historia en el que la cuantía de las compras abonadas con tarjetas superó a la de las extracciones de dinero en los cajeros automáticos (para pagar en efectivo).

La popularización de las tarjetas ha discurrido en paralelo a la desaparición de los carteles en las tiendas en los que se obligaba a realizar una compra mínima para poder utilizar ese medio de pago. Cada vez hay más comercios en los que están disponibles los TPV para cualquier adquisición. Esta realidad ha ido unida a la comodidad que han aportado las tecnologías inalámbricas. Además de ser mucho más ágil, el pago a través del 'contactless' permite abonar compras de hasta 20 euros sin utilizar el código secreto, otra circunstancia que repercutirá en la caída del importe medio de las operaciones que se realicen con las tarjetas a lo largo de este año.

La evolución del parque de tarjetas también ha permitido un uso cada vez más habitual. Hasta septiembre había 78,4 millones de plásticos repartidos por toda España, casi el doble que el número de habitantes de todo el país. En ese momento su crecimiento superaba el 6% anual, lo que supone prácticamente el quinto año consecutivo en el que registran incrementos de tarjetas en vigor, después de la etapa de crisis financiera en la que los medios de pago activos se redujeron en casi diez millones de unidades.

El crecimiento de las tarjetas se debe mucho más a la extensión de las de la modalidad de crédito, frente a las de débito. En el primer caso ya acumulan 51,7 millones de unidades, un nuevo máximo histórico frente a las 26,7 millones de débito, cuyo crecimiento es mucho más moderado. El crédito se impone en los pagos en cualquiera de las modalidades que van desde el abono único a final de mes hasta los pagos a plazo e incluso el 'revolving', esto es, tarjetas con un crédito preconcedido que se va actualizando automáticamente a medida que se realizan pagos con ese medio.

Más dinero en cada retirada

El auge de las tarjetas va condicionado al menor uso del efectivo en las compras. De hecho, el número de veces que los ciudadanos retiran dinero de los cajeros automáticos cada año se mantiene prácticamente estable desde 2014, con unos 900 millones de operaciones por ejercicio. Sin embargo, la recuperación económica, con los presupuestos familiares más holgados, ha puesto de relieve otra realidad: cada vez que el titular de una tarjeta acude a un cajero saca más dinero que en los años previos. La media de estas extracciones de efectivo ha superado ya los 130 euros por operación, un 1,5% más que en 2016 y hasta un 17% más que hace una década.

El otro factor que amenaza tanto a las tarjetas como al efectivo se llama comercio electrónico. Se trata de una opción cada vez más utilizada y que previsiblemente marcará récords en la campaña de rebajas que se extenderá a lo largo de los dos próximos meses.

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