«Yo ya tengo claro que un trabajo no es para toda la vida»

T. J. Y. tiene muy buen día. Justo la acaban de contratar para empezar a trabajar en una empresa de cartonería gracias a la Fundación Adecco. Con un horario de 7 a 3, cobrará 680 euros al mes. Pero le han dicho que si hace horas extras y va los sábados puede mejorar su sueldo. A muchos les parecerá una miseria, pero ella está muy contenta porque realmente le ha visto las orejas al lobo. Tras tocar todos los palos (ha trabajado de empleada del hogar, de mediadora social, de costurera...), lleva en paro desde enero de 2016. Durante poco más de 12 meses cobró el desempleo y después se tiró tres meses a cero, hasta que una trabajadora social le consiguió el Prepara y va tirando con apenas 400 euros y los ahorros que tenía. «Yo ya tengo claro que un trabajo no es para toda la vida», dice con tristeza, pero también con la esperanza de que le alarguen los cuatro meses que tiene ahora de contrato.

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