China no le teme a nada y apuesta por las reformas para crecer más del 6%

Xi Jinping. :: reuters/
Xi Jinping. :: reuters

El presidente Xi Jinping tiene poder absoluto para continuar con las reformas y defenderse en la guerra comercial que avanza Trump

ZIGOR ALDAMA

shanghái. Parece evidente que el año que empieza va a traer fuerte oleaje en el océano Pacífico. Porque, en su nueva estrategia de seguridad nacional, Donald Trump avanzó a mediados de diciembre una guerra comercial con China. El presidente estadounidense anunció diferentes medidas contra las importaciones chinas en un movimiento para «proteger los intereses de América», pero no está claro que sea la superpotencia americana la que vaya a salir victoriosa de esta batalla.

De hecho, en Pekín el congreso quinquenal del Partido Comunista concedió plenos poderes a Xi, que tiene bien sujeto el timón de la segunda potencia mundial, y está claro que los va a utilizar. Pero, como avanzó el pasado día 20 la publicación 'Reflexiones de Xi Jinping sobre la economía socialista con características chinas para una nueva era', no parece que el comercio internacional sea su principal preocupación. Al fin y al cabo, el 60% del PIB de China procede ya de su propio mercado interno.

Así, el documento hace hincapié en la necesidad de continuar con las reformas iniciadas por Xi para transformar el modelo económico del país: continuar combatiendo el exceso de capacidad de la industria -con el carbón y el acero en cabeza-, introducir «una política fiscal proactiva y una política monetaria prudente» que reduzcan los riesgos financieros, y propiciar un «crecimiento de alta calidad» que sirva para reducir los preocupantes niveles de contaminación y aumentar la competitividad.

Se certifica así que la cifra del crecimiento económico -que se encuentra en valores mínimos del último cuarto de siglo- ya no es la preocupación principal del gobierno chino, aunque todo apunta a que en marzo se fijará un objetivo todavía superior al 6%. Fácil de alcanzar si se cumplen las proyecciones que realizó el Banco Mundial: un 6,8% para 2017 y un 6,4% para 2018. Para la institución financiera, los principales peligros se esconden en el sector inmobiliario -la burbuja que nunca explota en China-, y en la deuda que continúa creciendo muy por encima del PIB. «El crédito bancario alcanzó un volumen del 150% del PIB en noviembre», apuntó el Banco Mundial.

En el resto de Asia 2018 se prevé un año de transición. En India, la desmonetización de Narendra Modi pasará factura en el crecimiento de 2017 -estimado en un 6,7%-, pero el FMI prevé que se recupere en 2018 (7,4%). Para Japón la OCDE estima un avance del 1,2%.

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