Castigos y premios a las compañías del Ibex-35

La campaña de presentación de los resultados del 2017 ha propinado tristezas y alegrías importantes a algunas acciones

CRISTINA VALLEJO MADRID.

La campaña de presentación de resultados del año 2017 que acaba de terminar, y a falta de Inditex, puede no haber tenido impacto en el Ibex-35 en su conjunto, pero sí ha movido de forma virulenta las cotizaciones de algunas firmas. Nos quedamos con las que han protagonizado los movimientos más bruscos.

La hotelera es la que con mayor algarabía ha celebrado sus números de 2017. Juan Llona, de Imantia, comenta que las cifras, con mejores márgenes y positivas guías, hicieron caer al mercado en la cuenta de que cotizaba a unos múltiplos muy deprimidos. Su última subida, dicen Llona y Gonzalo Sánchez, de Gesconsult, no ha agotado su potencial. Máxime porque, como añade Javier Ruiz, de Ahorro Corporación, de cara a 2018 espera una mejora de los márgenes, aunque este experto retrasa a 2019 esa progresión a medida que las dudas en España se disipen, los hoteles bajo gestión aumenten y la compañía logre mayores cuotas de venta por canal directo. Incluso con esas salvedades Ruiz aconseja comprar por su liderazgo y su solidez financiera.

Bankinter: el banco triunfador. Subió más de un 5% cuando presentó sus números, el 25 de enero. Si Nagore Díez, de Norbolsa, apunta que batió expectativas en margen de intereses y en beneficio neto, Sánchez añade que a esos resultados se sumó un «extra», un impacto positivo de la norma IFRS9, según la que las entidades han de incrementar sus coberturas. Se calcula que a la banca europea le puede restar entre 40 y 50 puntos básicos de capital; en Bankinter se pensaba que le iba a mermar entre cinco y 15 puntos, pero al final la aplicación le ha sumado capital. Nuria Álvarez, de Renta 4, comenta que gusta de la entidad que sea sólida en su recurrencia y que sea la más rentable. Pero los expertos coinciden en que está cara.

La primera tuvo premio para sus números: se anotó un 3,99% el 27 de febrero, cuando los hizo públicos. Los analistas, para explicar su éxito, unen su caso al de Gamesa, que el 30 de enero presentó sus cuentas y ganó un 3,84%. Antonio Aspas, de Buy & Hold, comenta que ambas habían rebajado ya sus objetivos y habían sufrido un fuerte castigo previo. Ahora sus números han cumplido lo anunciado. Ambas, además, parecen estar mejorando en contratación. Entre las dos, Aspas se queda con Gamesa: ha subido mucho desde mínimos, pero aún está lejos de máximos y conserva potencial. En cambio, respecto a Técnicas Reunidas muestra más dudas, en concreto sobre la recuperación de los márgenes, aunque reconoce que las valoraciones a las que cotiza no están mal. Llona extiende las dudas que muestra Aspas sobre Técnicas también a Gamesa: persisten las incertidumbres sobre los precios y los márgenes con que están logrando los nuevos encargos, porque éste es un problema de las dos industrias en las que operan.

La aerolínea bajó un 5,19% el 23 de febrero cuando rindió cuentas. Álvaro Jiménez, de Gesconsult, explica que fue porque se quedaron por debajo de lo previsto, debido a que los costes -tanto los de crudo como los de personal- fueron mayores de lo esperado. Según Jiménez, hay síntomas de que su potencial alcista se agota: las coberturas contra la subida del petróleo están acabándose y la sobrecapacidad del sector hace pensar en rebajas de precios. Iván San Félix, de Renta 4, apunta que las previsiones de crecimiento de capacidad son demasiado optimistas, teniendo en cuenta que espera crecimiento de ingresos unitarios. Según Jiménez, la recompra de acciones, más que como impulso, actuará como soporte contra las caídas.

Álvaro Arístegui, de Ahorro Corporación, señala que le ha castigado que el cuarto trimestre fuera más flojo y que desde el segundo trimestre de 2018 mostrara un progresivo deterioro de las ventas. Ello, unido a lo mucho que había subido con sus cifras del arranque del año y con el impulso de la reforma fiscal de Donald Trump, explica la severa corrección. Aspas añade que le ha perjudicado que las previsiones para 2018 se hayan deteriorado. Arístegui cree que a corto plazo puede seguir sufriendo, pero confía en ella a medio y largo, sobre todo en sus acciones 'B'.

Sánchez explica que a Bankia le pesó que contabilizara ya en 2017 todo el coste de la integración de BMN. Pero Álvarez apunta que es posible que le castigara también no adelantar expectativas a la espera de la presentación del plan estratégico, algo que hizo después y que también fue mal acogido en el mercado porque como Sánchez y Álvarez explican, su cumplimiento es muy dependiente de factores externos, como la evolución de los tipos y de los volúmenes. Ferrovial bajó justo lo mismo (un 4,31%) el 1 de marzo, tras presentar al cierre de la sesión anterior sus cifras.

Iberdrola: el peor de los 'blue chips'. Cayó un 4,10% el 21 de febrero cuando publicó sus números. Álvaro Navarro, de Intermoney Valores SV, explica que los resultados del último trimestre fueron malos a nivel operativo por el negocio de generación en España y en Reino Unido. A ello se unió la complejidad que añade al análisis que tuviera muchos extraordinarios. Junto a las cuentas, la eléctrica presentó la revisión de su plan estratégico: rebajó sus objetivos para 2020 por sus previsiones sobre las divisas, aunque Navarro cree que el plan es sólido con crecimientos anuales de entre un 4,5% y un 5,5% en el beneficio anual hasta 2022, ritmo que también seguirá el dividendo. Llona cree que la reacción a la baja fue excesiva, aunque sobre el sector se ciernan incertidumbres regulatorias y se vea afectado por la subida de tipos.

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