Bruselas mantiene la presión pese a Cataluña y pide los Presupuestos de 2018

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, junto al ministro Luis de Guindos. :: e. vidal / Reuters/
El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, junto al ministro Luis de Guindos. :: e. vidal / Reuters

La Comisión insiste por carta a De Guindos que las nuevas cuentas deberían contemplar un esfuerzo fiscal superior a 5.000 millones

ADOLFO LORENTE BRUSELAS.

La historia se repite. No hay tregua. El vicepresidente del Euro, Valdis Dombrovskis, y el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, enviaron ayer por la tarde una carta al ministro de Economía, Luis de Guindos, instándole a presentar un proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2018 «lo antes posible», a fin de poder cumplir con la liturgia comunitaria de control de las finanzas públicas de todos los Estados miembros. Y, ojo, recuerdan que el esfuerzo fiscal estructural pactado es del 0,5% del PIB, más de 5.000 millones de euros. Sigue así la presión de Bruselas, pese a que en el club son conscientes de la grave crisis política e institucional -aunque aún no económica- que sufre España con epicentro en Cataluña.

Vuelven los viejos fantasmas. El año pasado, De Guindos recibió una misiva similar. El Gobierno no tenía entonces apoyos para aprobar las cuentas de 2017 y a mediados de octubre, fecha límite establecida, tuvo enviar a Bruselas un proyecto presupuestario sin cambios de política fiscal o monetaria. Es decir, una prórroga solo con la actualización del cuadro macro. Luego llegó el acuerdo con el PNV y se solucionó el entuerto. Ahora todo vuelve a repetirse, pero el aval nacionalista se ha convertido ya poco menos que en un imposible después de la activación del artículo 155.

Veremos qué sucede, pero en el último Eurogrupo, celebrado en Luxemburgo, De Guindos se mostró optimista y anunció que si a lo largo de noviembre o diciembre logran los apoyos necesarios, enviarán a la Comisión Europea el borrador presupuestario para su chequeo, «como ocurrió el año pasado».

Sin embargo, y de momento, Bruselas mantiene la presión para recordar quién manda. «A pesar de que entendemos que la presentación del Presupuesto va retrasado respecto a su calendario habitual, deseamos subrayar la importancia de que se remita puntualmente un borrador presupuestario completo (...) Por lo tanto invitamos a las autoridades españolas a presentarlo lo antes posible a la Comisión y al Eurogrupo», reza la misiva pero sin poner fechas.

Déficit por debajo del 3%

Ahora bien, ¿por qué la carta? Básicamente porque se trata de un procedimiento reglado. Esto es, tocaba hacerlo ya, explican fuentes comunitarias. Y es que la situación económica de España, sobre todo los graves problemas con el déficit, nada tienen que ver con épocas pasadas. No obstante, Eurostat confirmó recientemente que en 2016 fue el país con el desfase fiscal más elevado, tras situarse en el 4,5%.

Este año, según el Gobierno, cumplirá lo prometido y cerrará en el 3,1%, mientras que en 2018 asegura que bajará hasta el 2,3%, y sin contar las potenciales medidas que se pueden adoptar en los futuros Presupuestos. Con lo que hay, sobraría, porque Bruselas 'sotto voce' ya ha asegurado que se conformaría con que esté por debajo del 3%.

No obstante, Dombrovskis y Moscovici recuerdan en su carta que una cosa es el déficit nominal y otro diferente el estructural. Se trata de los ajustes de verdad, no los que tienen que ver con los vientos de cola coyunturales. Y aquí, el compromiso habla de un esfuerzo fiscal del 0,5%, más de 5.000 millones. Ya saben, subes impuestos o recortas gastos.

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