Bruselas enfría el optimismo y rebaja el crecimiento español una décima, al 2,8%

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en una rueda de prensa la semana pasada. :: h. neubauer / afp/
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en una rueda de prensa la semana pasada. :: h. neubauer / afp

La Comisión revisará hoy a la baja las previsiones del conjunto de la UE por la incertidumbre mundial liderada por la guerra comercial de Trump

ADOLFO LORENTE BRUSELAS.

Apenas es una décima, pero hay décimas que dicen demasiadas cosas. Según ha podido saber este diario de fuentes de toda solvencia, la Comisión rebajará hoy la previsión de crecimiento de España para este año hasta el 2,8%, frente al 2,9% anunciado el 3 de mayo. Un suspiro, sí, pero baja, y este verbo no se usaba para estas lides desde los peores años de la crisis. Desde entonces, todo ha sido subir y subir. Rara era la ocasión en la que las previsiones de crecimiento no se revisaban al alza ratificando el rol de locomotora de la Eurozona. Lo sigue siendo, pero el cambio de ciclo quizá esté mucho más cerca de lo que se cree. Lo peor, la bajada en sí. Lo mejor, que el problema no es solo español, sino global, con Donald Trump como aliado de la incertidumbre mundial generada por su afán proteccionista.

Un Trump, por cierto, que se encuentra en Bruselas participando en la cumbre de la OTAN y que lejos de ofrecer la pipa de la paz a Europa, ha redoblado su órdago tanto en materia de defensa como comercial, donde EE UU sufre un déficit con la UE superior a 150.000 millones de dólares. El presidente norteamericano no va a cambiar de estrategia. Lo ha apostado al 'cuanto peor, mejor' y la Comisión, como ya hizo recientemente el BCE, no ha tenido más remedio que recular y reconocer que las cosas irán peor de lo esperado.

El Ejecutivo comunitario presentará hoy las previsiones de verano y lo hará en el formato aprobado hace unos meses. Es decir, serán unas previsiones 'light' ya que sólo se actualizarán los datos de PIB y de inflación. El resto de indicadores sólo se publicarán en otoño y primavera. Es decir, que España se 'salvará' de dos de sus grandes estigmas: el déficit (es el peor de toda la UE) y el paro (el doble que la media).

Por primera vez desde la crisis, el Ejecutivo comunitario reduce sus propias expectativas

Hoy, Eurogrupo en Bruselas

Toca, por lo tanto, hablar de PIB y España, pese a todo, sigue saliendo bastante bien parada. Este 2,8% estimado por Bruselas sigue estando por encima de las previsiones del Gobierno. El martes, la ministra de Economía, Nadia Calviño, ratificó tanto el 2,7% previsto por el anterior Ejecutivo para 2018 como el 2,4% de 2019. La apuesta del Ejecutivo comunitario para el periodo 2018-2019 es 2,8% y 2,4%, mientras que la del FMI, por ejemplo, es de 2,8% y el 2,2%. Décima arriba o abajo, todo muy parejo.

Todos los grandes organismos coinciden en el enfriamiento de la economía a partir del próximo ejercicio. «No se trata de un parón, sino de una estabilización en la senda del crecimiento tras producirse una lógica corrección», explican fuentes comunitarias. No hay pánico, pero la situación es peor de la esperada. Más señales. El pasado 14 de junio, el Consejo de Gobierno del BCE rebajó de forma drástica la previsión de crecimiento de la Eurozona para este año del 2,4 al 2,1%. Entre una cifra y otra apenas habían pasado tres meses, de ahí lo preocupante.

Esto es precisamente lo que la Comisión hará hoy, corregir a la baja en torno a un par de décimas el PIB del bloque común. España baja del 2,9% a 2,8%, pero sigue siendo la potencia que más crece. Según las previsiones de mayo, la Eurozona y Alemania crecerían al 2,3%, Francia al 2% e Italia, al 1,5%. Guarismos todos ellos que hoy también quedarán mermados como consecuencia de la incertidumbre mundial.

Estas previsiones se publicarán con los 19 ministros de Finanzas del euro en Bruselas, donde participarán hoy en el último Eurogrupo antes de las vacaciones. Una cita sin grandes temas en la agenda que pasará desapercibida por la presencia de Trump en los cuarteles generales de la OTAN junto a todos los jefes de Estado y de gobierno. Ni es es el escenario ni es el momento, pero seguro que se hablará de guerras comerciales y amenazas arancelarias a sectores como el automovilísto. La situación es tan convulsa que es posible que las previsiones de hoy se queden viejas incluso antes de que sean hechas públicas. Y no precisamente para bien.

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