El bolsillo de las familias tiembla por el alza del crudo tras la quiebra del pacto nuclear iraní

Un conductor rellena el depósito de su vehículo en una estación de servicio. :: ap/
Un conductor rellena el depósito de su vehículo en una estación de servicio. :: ap

El coste del petróleo se ha incrementado el 20% en lo que va de año tras subir ayer hasta los 77 dólares, un nivel que no se veía desde el 2014

JOSÉ M. CAMARERO MADRID.

Los ciudadanos están comprobando estos días cómo una decisión tomada en un lejano despacho de Washington implica pagar más por llenar el depósito de sus vehículos. Después de varios años sin que los surtidores dieran demasiado sustos a los presupuestos domésticos, los combustibles amenazan con convertirse en el eterno problema de muchas familias y empresas. El anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retirarse del acuerdo nuclear con Irán desde 2016 comienza a afectar a la economía española, que ve cómo el precio del petróleo asciende sin parar a niveles de hace cuatro años.

La primera reacción de los mercados a la quiebra del pacto nuclear (que Europa, Rusia, China y otros países sí mantienen con Irán) supuso ayer un incremento del precio del barril de Brent hasta los 77 dólares. Es un ascenso del 3% en un solo día. Pero el crudo ya venía repuntando en las últimas semanas. Lo había hecho un 20% desde inicios de año, cuando cotizaba en el entorno de los 64 dólares. Ahora ha regresado a niveles que no veía desde finales de 2014, aunque en aquella época el petróleo se encontraba en pleno descenso que le llevaría hasta cotizar por debajo de los 30 dólares en 2016.

Las estaciones de servicio aún no han trasladado todos estos incrementos de la materia prima en los mercados internacionales a sus carteles, pero la inflación de los combustibles es imparable desde hace dos meses, y más aún en los últimos días. Hasta ayer, el precio medio del litro de diésel -el producto más vendido para automoción- se encontraba en los 1,21 euros, lo que implica un avance cercano al 3% desde principios de mes. Por su parte, comprar un litro de gasolina de 95 octanos costaba 1,31 euros, un 2% más que después del Primero de Mayo, día festivo en toda España, según los datos del Geoportal del Ministerio de Energía. En apenas dos meses, ambos tipos de combustibles han subido aproximadamente un 5%, marcando precios que retrotraen al consumidor al verano de hace tres años, cuando marcaban esas mismas referencias.

El litro de diésel y el de la gasolina han aumentado una media del 5% en los dos últimos meses

Estos precios aún no han incorporado todas las subidas que están registrando las materias primas y se prevén nuevas alzas en las próximas jornadas. El ministro de Energía, Álvaro Nadal, ha avisado de que su departamento ya «vigila» esos precios para que no reflejen otros factores ajenos al alza del crudo.

Los inversores son conscientes de que con el fin del pacto entre ambos países, auspiciado en su momento por el expresidente norteamericano Barack Obama, regresan las sanciones de la primera potencia mundial contra la república islámica. Entre ellas, las restricciones a la exportación de crudo que realiza Irán y que tanto estaban aliviando a su economía. Aunque no es uno de los mayores productores del cartel de la OPEP, Irán había incorporado más de dos millones de barriles diarios en el mercado, lo que había supuesto una moderación en los precios de esta materia prima.

Millones de barriles en liza

La capacidad productiva de ese territorio -unos 3,8 millones de barriles al día en marzo, según el último dato de la OPEP- representaba casi una décima parte de todos los países de la organización. Si esa inyección de oro negro deja de comercializarse en el mercado internacional, la oferta de crudo se reducirá y, por tanto, los precios estarán abocados a nuevos incrementos.

Sería, en cualquier caso, a medio plazo, porque tras la decisión de Trump aún no está claro cuál será el alcance de las nuevas sanciones. Además, los contratos de productos derivados del crudo que las diferentes corporaciones mantienen en vigor no serán suprimidos de un día para otro, sino que dejarán de ir teniendo validez a lo largo del próximo semestre, según apuntan fuentes del sector energético.

En esta lucha por liderar el mercado de petróleo, el primer productor mundial, Arabia Saudí, ya ha acudido al rescate del mundo occidental. Su ministro de Energía ha afirmado que su país «trabajará con los principales productores de petróleo en el interior y exterior de la OPEP y con los principales consumidores para limitar el impacto de cualquier penuria de aprovisionamiento». Si estas palabras se convierten en hechos, el coste del crudo no tiene por qué estar llamado a la revalorización continua. Porque de Arabia Saudí salen cada día unos diez millones de barriles de petróleo -prácticamente un tercio de lo que se produce entre los miembros de la OPEP-, pero su producción puede alcanzar un máximo de hasta 12 millones de barriles, y así cubrir el hueco que deje posiblemente Irán.

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