No hay bastantes ocupados por pensionista

En 1980 había 1,9 jubilados por cada 10 personas en edad de trabajar, ahora hay 3 y en 2060 serán 7,9 En 38 provincias, entre ellas La Rioja con un ratio de 1,81, no se alcanza el mínimo de sostenibilidad del sistema

AMPARO ESTRADA MADRID.

La Seguridad Social arrastra un déficit anual superior a los 18.000 millones de euros porque los ingresos por cotizaciones no alcanzan a cubrir el gasto en pensiones. Cada vez hay más pensionistas y viven más años que antes con lo que la tasa de dependencia entre cotizantes y pensionistas se ha ido erosionando. A ello también ha contribuido, sin duda, la pérdida de empleos sufrida durante la crisis. En la actualidad, apenas hay dos cotizantes por cada pensionista, que es la tasa mínima para poder garantizar la sostenibilidad a largo plazo, pero no llega al 2,5 que se registraba antes de la crisis cuando el sistema acumulaba superávits que permitían ir engordando el Fondo de Reserva, una hucha que está dando sus últimas bocanadas. Pero para conocer la situación real del sistema hay que fijarse en cuántos cotizantes (sin incluir a los parados por los que cotiza el Estado) hay por pensión; en ese caso, la tasa de dependencia se reduce a 1,9 (el número de pensiones es más elevado que el de pensionistas porque algunos reciben dos prestaciones, por ejemplo la de jubilación y la de viudedad).

La situación se vuelve dramática en provincias como Ourense, donde no alcanzan siquiera a un cotizante por pensión, o en Lugo, León, Zamora, Asturias y Ávila, donde apenas rozan un ocupado por prestación. De no ser por la caja única de la Seguridad Social muchas provincias no podrían atender el pago de las pensiones. Por debajo de la tasa media de dependencia del 1,9 se encuentran 35 provincias y 38 están por debajo del ratio de 2, el mínimo para la sostenibilidad. Además de las anteriormente citadas están en peor posición Pontevedra, A Coruña, Salamanca y Teruel, que no llegan a 1,5 cotizantes por prestación. Cáceres, Palencia, Vizcaya, Ciudad Real, Burgos, Cuenca, Cádiz, Jaén, Guipúzcoa, Córdoba, Soria, Granada, Castellón y Valencia están con una ratio inferior a 1,8. Y Tarragona, La Rioja, Huesca, Segovia, Valladolid, Albacete, Badajoz, Lleida, Sevilla y Zaragoza están por debajo de la media.

Por el contrario, sólo cinco provincias (Melilla, Almería, Madrid, Baleares y Ceuta) están con una ratio de 2,5 o superior. Otras doce están por encima de la media: Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Murcia, Málaga, Guadalajara, Huelva, Álava, Navarra, Girona, Alicante, Barcelona y Toledo.

Desde el Gobierno destacan que el ritmo de creación de empleo (3,4%) es tres veces superior al aumento de número de pensionistas (1,1%). Pero también hay que incluir cuánto se incrementa la prestación (1,9% el año pasado, ya que las nuevas pensiones son más altas), por lo que el ritmo de aumento del gasto es del 3%, similar al de creación de empleo.

Las tensiones sobre la tasa de dependencia no dejarán de aumentar en el futuro. En 1980 había 1,9 jubilados por cada 10 personas en edad de trabajar (aquellas entre 16 y 65 años). Ahora, estamos en torno a 3 jubilados por cada diez trabajadores potenciales y para 2060, el INE prevé que sean 7,9 jubilados por cada 10 en edad de trabajar. Es decir, cada vez habrá menos contribuyentes para más pensionistas.

Según el Instituto Nacional de Estadística, la población mayor de 65 años pasará de representar el 16% de la población en 2008 al 32% en 2050. En poco más de cuatro décadas se habrá duplicado el peso de los mayores jubilados con el consiguiente aumento del número de pensiones y, como también aumenta la esperanza de vida, se pagarán durante más tiempo.

A finales de la década de los setenta en el siglo pasado España contaba con cuatro cotizantes por cada pensionista. Ahora se ha reducido a la mitad. En los próximos años, el número de jubilados repuntará por el retiro de la generación del baby-boom y se necesitarán muchos más cotizantes para garantizar la solidaridad entre generaciones, que es la base de nuestro sistema de pensiones. Todavía se puede jugar la baza de aumento de la tasa de empleo, que más personas tengan realmente un trabajo. En España está en el 57,8% cuando la media de la eurozona es del 66,2% y en Alemania supera el 70%.

El proceso de envejecimiento es tan intenso que aunque se lograra el pleno empleo en unas décadas tendríamos un trabajador por cada jubilado, señala Ignacio Conde-Ruiz, subdirector de Fedea, ya que aunque en un momento se creara mucho empleo en el corto plazo, esos ocupados acabarían envejeciendo y habría que pagar muchas más pensiones.

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