González apunta a su consejero delegado para sustituirle al frente de BBVA

El presidente de BBVA, Francisco González y su consejero delegado, Carlos Torres Vila. / Efe

El presidente de la entidad descarta «sorpresas» en un relevo, previsto para 2019, que ya mira hacia Carlos Torres Vila

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

El presidente de BBVA, Francisco González, ha dado la primera pista sobre el plan de sucesión en el que trabaja el grupo bancario de cara al próximo año, al señalar que se tratará de un relevo en el que “no habrá sorpresas”. Esto es, que su sustituto vendrá de las propias filas de la entidad, con el actual consejero delegado, Carlos Torres Vila, al frente. González ha apuntado esta posibilidad contestando con un clarificador '¿Usted qué cree?' al ser preguntado por la posibilidad de que el ahora 'número dos' del grupo asuma la presidencia.

Es la primera vez en la que Francisco González se manifiesta tan claramente en torno a quién tomará el mando de BBVA. “Tenemos un equipo fabuloso y no va a haber sorpresas”, ha explicado. “Está muy claro por dónde vamos a ir y cualquier cosa que no vayamos por ahí, sería sorprendente, incluso para mí”, ha señalado junto al consejero delegado a su lado. Además, ha insistido en que BBVA cuenta con “gente muy preparada para dar la batalla” en el futuro, que pasará fundamentalmente por el ámbito digital.

En septiembre de 2008, Carlos Torres Vila se incorporó a BBVA como director de Estrategia y Desarrollo Corporativo y miembro del Comité de Dirección del banco. En marzo del 2014 fue nombrado director del área global de Banca Digital, cargo que ejerció hasta mayo 2015 cuando fue designado consejero delegado de la entidad.

González se jubilará en el primer tramo del próximo año, cuando cumpla 75 años, tal y como establecen los estatutos de la entidad. Lo hará después de 23 años al frente del grupo, una etapa sobre la que ha querido destacar que no ha cedido a las presiones políticas. “Este banco se ha acreditado como una entidad sólida, seria y que no se deja achantar por el poder político”, ha indicado. “Ha habido momentos muy duros”, ha explicado González, al recordar la intención de Sacyr de adentrarse en el accionariado del grupo para controlar el banco en 2004. La constructora “quiso quedarse con el banco apoyada por el Gobierno de turno”, ha apuntado, en referencia a la injerencia del vicepresidente económico, Pedro Solbes. “Pero aguantamos la presión”, ha afirmado.

Ante sus últimos meses de mandato, González ha descartado la posibilidad de que BBVA se embarque en la aventura de comprar otra entidad. “No estamos interesados en bancos físicos”, ha destacado el presidente de la corporación, al considerar que ya “es muy difícil justificar esas compras” teniendo en cuenta los costes que estas operaciones conlleva. “Está por ver que esas adquisiciones generen valor”, ha indicado para explicar que BBVA quiere centrarse en el desarrollo digital. La referencia llega después de que la propia entidad adquiriera otras como Caixa Catalunya. Sin embargo, González ha aclarado que desde entonces han pasado cinco años y que “posiblemente ahora no realizaríamos esta operación” de compra. De hecho, se ha mostrado "encantado" de no haber adquirido Banco Popular por los costes y el esfuerzo que esa operación les conllevaría. Y ha apuntado, en referencia a la susitución de Saracho por Ron: "Qué importante es hacer una buena sucesión".

El banco, que espera una aceleración de su actividad de cara a este año a medida que se recupere la actividad hipotecaria, se ha lamentado de que el debate público se centre en la cuestión independentista y no en otros asuntos “importantes” como la calidad del empleo que se está creando. “Desgraciadamente estamos ante un ruido constante en el que solo se habla de Cataluña y no nos ocupamos del futuro de los españoles, incluidos los catalanes”, ha señalado. Aunque se ha mostrado optimista por la creación de empleo de los últimos años, el presidente de BBVA ha aclarado que “no podemos estar satisfechos con crear tanto empleo pero que sea tan temporal” y que no vaya a sectores de “alta productividad”. “Hay que trabajar mucho en la temporalidad y en la calidad”, ha expresado. Por ello, ha instado a actuar en el ámbito de la educación de los más jóvenes.

Por otra parte, González se ha mostrado favorable a que las empresas hagan públicos los salarios de hombres y mujeres en sus plantillas, aunque “de forma transparente y no sesgada”, teniendo en cuenta “las habilidades” de cada perfil. También ha apuntado que “si el sector público no empuja” en este sentido, “el privado por naturaleza no va a la velocidad debida”.

Gana un 1,3% más en 2017

El BBVA obtuvo en 2017 un beneficio neto de 3.519 millones de euros, un 1,3 % más que en 2016, incluido el ajuste contable que se anotó en el último trimestre por el saneamiento de su participación en Telefónica, ha informado este jueves la entidad a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Según ha explicado el banco, sin tener en cuenta las minusvalías de 1.123 millones de euros que tuvo que anotarse por el mencionado ajuste, el beneficio anual hubiera sido de 4.642 millones, un 19,7 % más que el resultado "comparable" de 2016, que tampoco incluye los 404 millones destinados a cubrir las reclamaciones por las cláusulas suelo.

El presidente de BBVA, Francisco González, se ha mostrado satisfecho con estas cuentas, ha destacado que 2017 ha sido un buen ejercicio y 2018 será aún mejor, y ha añadido que "la fortaleza de los ingresos recurrentes y la mejora de la eficiencia demuestran que estamos dando pasos importantes en nuestra estrategia de transformación".

México se mantuvo como el motor de las cuentas, con un beneficio neto de 2.162 millones de euros, un 12,7 % más, frente a los 1.381 millones que obtuvo el Grupo con su actividad bancaria en España, a los que hay que restar las pérdidas de 501 millones de su área inmobiliaria (Non Core Real Estate).

En cuanto a los indicadores de riesgo, la morosidad se redujo en 47 puntos básicos en un año y cayó al 4,4 %, "la mejor tasa desde junio de 2012", gracias a la disminución de préstamos dudosos, en tanto que el ratio de cobertura para insolvencias bajó al 65 % desde el 70 % de 2016.

La entidad cerró 2017 con un volumen de créditos de 400.369 millones de euros, un 7 % menos que un año antes, en tanto que los depósitos de la clientela se redujeron un 6,2 % y quedaron en 376.379 millones, al tiempo que los recursos totales de los clientes bajaron un 5,7 % y se situaron en 690.059 millones, explica la nota.

En cuanto a la solvencia, el ratio de capital de máxima calidad CET 1 "fully loaded", contando con todos los requisitos de Basilea II, subió al 11,1 % frente al 10,9 % de 2016.

Según ha detallado el banco, el ratio se eleva al 11,34 % si se tiene en cuenta el impacto de la nueva normativa contable IFRS9 y las operaciones corporativas anunciadas, como la venta de BBVA Chile y el acuerdo con Cerberus para venderle el 80 % de su cartera inmobiliaria.

En cuanto a los márgenes de la cuenta, el de intereses -que recoge la mayoría de los ingresos- se situó en 17.758 millones tras crecer un 4,1 % interanual, "un máximo histórico", que junto con las comisiones que sumaron casi 5.000 millones y crecieron el 4,1 %, impulsaron el margen bruto hasta niveles récords de 25.270 millones, un 2,5 % más.

El banco ha precisado que los gastos de explotación se redujeron un 2,3 %, hasta 12.500 millones, lo que generó "mandíbulas positivas" y permitió que el ratio de eficiencia mejorara por cuarto año consecutivo, hasta el 49 %. El margen neto quedó en 12.770 millones, un 7,7 % superior al registrado un año antes.

Por áreas de negocio, además de España y México, el BBVA ganó 511 millones en Estados Unidos (un 14,6 % más); otros 826 millones en Turquía (+70 %), y otros 861 millones (+14 %) en América del Sur.

La entidad continuó elevando su base de clientes digitales y terminó el ejercicio con 22,6 millones, un 25 % más que un año antes, de los cuales 17,7 millones se relacionan con el banco a través del móvil, lo que supone un aumento del 44 %. Además, la entidad ha anunciado el pago a sus accionistas el próximo mes de abril de un dividendo bruto en efectivo de 0,15 euros por título, complementario a la retribución correspondiente a 2017.

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