Un 5,4% menos de ayudas para el campo español

La CE dará al país un total de 43.777 millones entre 2021 y 2027 en la nueva Política Agrícola Común, criticada por las asociaciones del sector

R. C.

madrid. Se esperaba, aunque no por ello ha resultado menos duro. La Comisión Europea presentó ayer su propuesta para la próxima Política Agrícola Común (PAC), donde España recibirá 43.777 millones de euros de fondos agrarios entre 2021 y 2027. Esto supone un recorte del 5,4% en precios corrientes, según el método de cálculo de Bruselas, y hasta 12% con la inflación.

En concreto, el Ejecutivo comunitario ha planteado conceder a España 33.481 millones en pagos directos (un 3,5% menos), 7.008 millones para los diferentes programas de desarrollo rural (un 15,3% menos) y 3.287 millones para ayudar a mercados específicos.

Para tratar de apaciguar los ánimos de buena parte de sus socios -España y otros cinco países, incluidos Francia, Irlanda y la ortodoxa Finlandia reclamaron ayer una PAC «más ambiciosa» y sin recortes-, el proyecto de Bruselas prevé conceder a los Estados miembros una mayor flexibilidad para gestionar sus asignaciones. Así, podrán transferir de los pagos directos al desarrollo rural hasta un 15% de sus fondos, con el objetivo de garantizar que se destinan a las prioridades nacionales.

En total, la PAC para el periodo 2021-2027 tendrá un presupuesto de 365.000 millones de euros, tras un ajuste nominal del 5%. España es, según la propuesta, el segundo país que más recibirá, por detrás de Francia (62.308 millones) y delante de Alemania (40.987 millones) e Italia (36.359 millones).

Además, la Comisión propone que los pagos directos se reduzcan a partir de los 60.000 euros y establecer un tope de 100.000 euros por explotación. También plantea considerar los costes laborales y que las pequeñas y medianas explotaciones reciban un nivel más elevado de ayuda por hectárea.

Por último, se obligará a los Estados a reservar como mínimo el 2% de su asignación para pagos directos dirigidos a ayudar a jóvenes agricultores y ganaderos.

Pero a las asociaciones agrarias españolas no les gusta nada el recorte presupuestario, a nivel local y también general, por «afectar al mercado único» ante el riesgo de que parte de las subvenciones se terminen «renacionalizando». Además, creen que la gestión del nuevo sistema será «más compleja».

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