Aumentar el consumo interno y exportar con marca, los retos del vino español

Zona durmiente de una bodega para el envejecimiento de los vinos. /L.R.
Zona durmiente de una bodega para el envejecimiento de los vinos. / L.R.

Tras muchos años de caídas, las ventas de estos caldos crecieron casi un 8% en 2016 gracias a la hostelería y el mercado internacional

LUCÍA PALACIOSMADRID.

El sector del vino da por finalizada la crisis que ha vivido en estos últimos años. Los buenos datos así lo confirman. El pasado 2016 se ha caracterizado por una recuperación del consumo interior en España, que se había iniciado tímidamente en 2015 tras muchos años de descensos. Así, en el último ejercicio las ventas totales de vino tranquilo (aquellos que no son espumosos) aumentaron un 4,1% en volumen hasta llegar a los 638 millones de litros, casi 40 millones más que en 2014, según el último estudio de la consultora Nielsen. Y este fuerte impulso se ha logrado gracias principalmente al canal de la hostelería, que creció más de un 10%.

De igual manera, los ingresos se incrementaron un 7,8% en 2016 hasta sumar un total de casi 2.300 millones de euros, la mayor parte gracias a las ventas en bares y restaurantes, que aumentaron un 10,1% hasta los 1.250 millones. Además, existe otro tercer canal que cada vez adquiere mayor importancia: el de la venta directa, el enoturismo, la venta 'on line' y el autoconsumo.

«Es verdad que el vino se está recuperando, y de forma más creciente en la hostelería», explica el experto de Nielsen Ricardo Alcón, que no obstante pone de relieve que todavía no ha recobrado todo el nivel perdido durante la crisis. Así, se lamenta también de que el consumo de vino per cápita sigue siendo muy bajo, en comparación al de hace muchos años y al de otros países.

Efectivamente, el consumo se ha reducido prácticamente a la mitad y ha pasado de situarse en los más de 40 litros por persona al año en los años 70 a los 21 litros actuales. Esto da lugar a lo que parece una paradoja: pese a que España es el primer país del mundo en superficie de viñedo -con sus más de 960.000 hectáreas- y el tercero en producción -43 millones de hectolitros anuales-, ocupa el puesto 28º en consumo, según el ranking elaborado en 2014 por el Wine Institute. Se mantiene muy lejos del Vaticano, que lidera la lista con sus 53 litros por cabeza, pero también de otros países vecinos y productores como Francia (42,5 litros), Portugal (41,74 litros) e Italia (33 litros).

Esta supone una de las grandes trabas del sector, que apuesta por fomentar un mayor consumo y de más calidad. Y así lo señala el director general del Observatorio español del Mercado del Vino (OeMV), Rafael del Rey, que aboga por encontrar un «equilibrio» entre lo que España produce y lo que consume. «Esta estabilidad es vital para generar valor y obtener más rentabilidad», apunta.

Y parece que se va avanzando en el buen camino, porque el mercado español se está transformando hacia el consumo de vinos de más calidad, puesto que la venta de caldos con denominación de origen supone ya el 58% del total, cuando en los años 90 apenas superaba el 20%.

De igual manera, el valor de las ventas de vino español en el exterior encadenó en 2016 su séptimo año consecutivo de crecimiento hasta sumar casi 2.000 millones de euros, un 1,6% más que un año atrás, según datos de la consultora DBK Informa. Y si uno se retrotrae hasta 2009, año de la última caída, las exportaciones se han incrementado casi un 60%, mientras que desde principios de siglo (2001) el negocio internacional se ha duplicado.

Bajos precios

Entre los principales mercados de destino destacan Alemania, con una participación sobre el total del 14,4%, junto a Francia y Reino Unido, ambos con una cuota del 11,2% sobre el total. Fuera de la Unión Europea, el principal receptor es Estados Unidos, con el 10,4% del total.

Cabe destacar el aumento de las exportaciones a China, que crecieron un 28% y alcanzaron los 112 millones de euros. Se convierte así en el sexto país de destino del vino español, tras los cinco citados y Suiza. «El consumo se está trasladando de la vieja Europa hacia Norteamérica y Asia», explica Del Rey, que se plantea como retos mejorar el valor de las exportaciones, aumentar las redes de distribución y favorecer el posicionamiento de los vinos.

Y una de las formas de conseguirlo es reducir el volumen que se exporta a granel, que supone el 60% del total, y apostar por la exportación con marca, tal y como explica Fernando Burgaz, director general de la Industria Alimentaria.

«Nos lo quitan de las manos por su calidad pero también por su precio, que en ocasiones es ruinoso», se lamenta. Y es que el valor medio se sitúa en apenas 1,18 euros por litro, la mitad que el promedio del vino italiano y un 40% menos que el francés. No obstante, los agricultores pronostican una previsible recuperación de los precios del vino y de la uva para la próxima vendimia.

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