La luz, atomizada, sigue en manos de las grandes

La luz, atomizada, sigue en manos de las grandes

Las decenas de firmas que venden energía apenas tienen un 10% de un mercado plagado de ofertas que hay que analizar con atención

JOSÉ M. CAMARERO MADRID.

La proliferación de compañías eléctricas que ofrecen luz con atractivos descuentos y servicios que llaman la atención de los usuarios ha llegado a tal punto que ya existen más de 600 empresas dedicadas a la comercialización eléctrica en toda España. De ellas, unas 75 operan en todo el territorio y el resto lo hacen por provincias, según los últimos registros de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Sin embargo, este dato contrasta con la distribución de la cuota de mercado de la luz, que sigue en manos de las firmas históricas: el 82% se lo reparten Endesa, Iberdrola y Gas Natural Fenosa.

Entre estas tres empresas, además de EDP y Viesgo, ostentan casi un 90% del mercado liberalizado -en el que no rigen las tarifas del Precio de Venta al Pequeño Consumidor (PVPC)-, frente al 10% restante que se encuentra repartido en manos de centenares de sociedades y negocios independientes. Aunque en los últimos años la tendencia ha ido a favor de las firmas 'low cost', los cambios son mínimos entre ejercicio y ejercicio. De hecho, a principios de 2014 las históricas tenían un 90,7% del mercado y el resto, un 9,3%.

La oferta disponible para el consumidor es tan amplia como el abanico de empresas que operan vendiendo luz. Estas empresas son distintas de las comercializadoras del PVPC, de las generadoras o de las distribuidoras, aunque en algunos casos forman parte del mismo grupo. Solo en este año se han incorporado al mercado 57 negocios nuevos, la mayoría de carácter provincial, en una tendencia en aumento. Sin embargo, también hay que tener en cuenta aquellas empresas que se dan de baja del registro oficial y que dejan de operar: 106 desde hace siete años. Precisamente al hilo de estos movimientos societarios, la Guardia Civil destapó a principios de mes la 'operación Ámbar' por la que detectó un fraude de 100 millones de euros en trece de estas compañías que ofrecían precios de la luz a 4.000 pymes a precios más bajos pero con una facturación falsa con la que supuestamente eludían el pago de impuestos.

El agresivo puerta a puerta

El deseo por hacerse con un mayor número de contratos en el mercado libre lleva a algunas empresas a realizar políticas de venta agresivas presentándose directamente en los hogares y pymes. Es el puerta a puerta contra el que el Ministerio de Energía ha estado a punto de actuar en varias ocasiones. «Prohibir a una empresa elegir un modo de contratación es una medida muy agresiva», admitía recientemente el subdirector de Electricidad, Santiago Caravantes. Será un tema a tratar a lo largo del próximo año dentro del análisis para reformar la regulación eléctrica. Sería necesario una normativa con rango de ley, que debe ser convalidada en las Cortes con apoyo parlamentario. Además, la intención de Energía pasa por facilitar la comparación entre las tarifas y combatir el desconocimiento que existe aún sobre la composición del recibo.

La subida de precios de la luz experimentada durante este año, que está a punto de cerrar con un alza de casi 100 euros frente a 2016, ha llevado a muchos usuarios a optar por las tarifas planas y otros paquetes de ahorro que les resultan más atractivos que el PVPC. Supone abonar un precio fijo por la luz, durante un periodo de tiempo contratado, aun a costa de poder hacerlo por encima de lo que marque el precio regulado, cuya evolución es tan cambiante que no se conoce dónde puede acabar a medio plazo.

El impulso de estas tarifas es tal que un 56% de los consumidores ya se encuentran acogidos al mercado libre, según los datos de la CNMC relativos a julio. En este caso, la tendencia también ha ido en favor de los paquetes de precios frente al PVPC, porque hace apenas dos años las cuotas de mercado de una y otra modalidad eran del 47% y del 53%, respectivamente.

Los expertos en consumo señalan que no hay una tarifa o promoción que sea mejor que otra, sino que se debe encontrar a las necesidades de consumo y de potencia contratada de cada hogar. En lo que sí incide Competencia habitualmente es en recordar a los usuarios que analicen todas las condiciones de los contratos que vayan a firmar, más aún cuando están proliferando en el mercado numerosas compañías que quieren hacerse con los servicios de determinadas familias.

Hay que estar especialmente atentos a las condiciones y requisitos asociados a los precios que se ofrecen, la determinación de los horarios en los que se aplican, los plazos de vencimiento de esas condiciones o la posibilidad de que se renueve automáticamente, entre otras cuestiones de interés.

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