APPLE, O LA IMPORTANCIA DE FABRICAR CACHARROS

Ya tenemos los resultados de los gigantes de Silicon Valley del primer trimestre del año, y las cifras son de quitar la respiración. La matriz de Google, Alphabet, reventó las expectativas de los inversores declarando unos ingresos de 31.146 millones de dólares, un 26% más que en el mismo periodo del año anterior, y un beneficio neto de 9.400 millones de dólares, un 73% más. Facebook, en la peor crisis de reputación de su ya no tan corta historia, ingresó el primer trimestre un 49% más que el año pasado: 11.970 millones de dólares, con un 63% de incremento en el beneficio. Amazon superó también con creces las previsiones y alcanzó unos ingresos de 51.000 millones, un 43% más. Y Microsoft, por su parte, aumentó un 12% sus ingresos hasta los 24.500 millones de dólares, con una mejora del beneficio neto del 16% hasta los 6.600 millones.

Deténganse un momento en las magnitudes, vuelvan a leer el volumen de negocio de estas cuatro compañías, y fíjense ahora en los resultados de Apple: 88.293 millones de ingresos en el primer trimestre, un 13% de incremento que le ha supuesto a la empresa que dirige Tim Cook un 16% más de beneficios. Los mercados preveían que Apple, esos magos de los cacharros que nos seducen cada día, flaqueara por la ralentización de las ventas de su producto estrella, el iPhone. El modelo X es demasiado caro, decían muchos analistas. Apple ha llevado demasiado lejos su resistencia a lanzar modelos de gama baja, aseguraban los gurús. Pero en la conferencia telefónica con inversores del pasado 1 de mayo, Cook estaba exultante: «el iPhone X ha sido el iPhone más vendido cada semana desde su lanzamiento».

Con la salida el año pasado del modelo X (diez) con una etiqueta de unos 1.200 dólares (1.000 euros), el precio medio de un iPhone creció en cien dólares, hasta los 796. «Es el primer ciclo en nuestra historia en que el modelo de iPhone más caro es también el más popular», dijo Cook. Clayton Christensen, el padre de la teoría de la disrupción tecnológica, se columpió célebremente al augurar en su día el fracaso del iPhone porque, en su opinión, el consumidor es racional y prioriza el precio. Apple demuestra, sin embargo, que hacer cacharros caros puede funcionar. Siempre que sean útiles. «El atributo más valorado por los consumidores, asumiendo que el producto responde más o menos a una necesidad, es la facilidad de uso», opina Ben Thompson, autor del influyente blog de tecnología Stratechery. Caros, útiles, y bonitos, añado.

Apple es sin duda la mayor historia de éxito de la era del móvil. Un tiempo que podría estar llegando a su fin con el advenimiento de un nuevo mundo: la era de la inteligencia artificial. «Se está produciendo un cambio de plataformas en el mundo tecnológico, y está siendo liderado por empresas que no son Apple», escribe Richard Waters en el 'Financial Times'. Si miramos a las conferencias de desarrolladores celebradas las últimas semanas, Microsoft, Google y Amazon son las que más han brillado en este campo. El de las computadoras, no los cacharros.

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