El alza del crudo impulsa a los combustibles a precios récord desde mediados de 2015

El litro de diésel sube casi un 1% en plena vuelta de vacaciones con el coste del barril de Brent en los 68 dólares por los recortes de producción

J. M. CAMARERO

madrid. Poco a poco, el precio de los productos petrolíferos comienza a preocupar a economías occidentales que, como la española, dependen de esta materia prima de la que apenas cuentan en sus territorios. El coste del crudo ha confirmado en este inicio de año la escalada alcista que ya venía registrando durante buena parte de 2017 y que ha llegado a los surtidores de toda la Península. A las puertas de la última operación retorno de tráfico con la que culmina el periodo de vacaciones de Navidad, el precio del litro de diésel se ha incrementado un 0,8% en estos primeros días de enero con respecto a lo que marcaban los carteles de las gasolineras antes de Nochevieja.

El repunte del precio del gasoil -por ahora, sigue siendo el combustible más vendido a pesar del auge de las ventas de los vehículos de gasolina- le ha llevado a situarse en los 1,14 euros por litro, un nivel que no se veía desde mediados del mes de julio de 2015. Entonces, la tendencia de este producto era bajista, y así siguió hasta mediados de 2016.

En el caso de la gasolina de 95 octanos -la más comercializada-, el precio ha subido en las primeras jornadas del año un 0,56% hasta situarse en los 1,24 euros por litro. Se trata de la referencia más alta desde abril del año pasado.

Desde que ambos combustibles comenzaron el alza de precios, la diferencia entre uno y otro combustible no había sido tan estrecha como hasta ahora. Con los últimos datos disponibles, el margen medio entre diésel y gasolina se encuentra en 10 céntimos de euro por litro, cuando lo habitual era que esa distancia se situara en el entorno de los 12 o 13 céntimos de euro.

El precio del gasóleo de automoción se encuentra ahora en el mismo nivel que hace 12 meses, aunque resulta un 7,5% más caro que en verano, cuando se registró una leve caída en los costes. En el caso de las gasolinas, sí son un 1,5% más baratas que a principios del año pasado, aunque si su coste se compara con el del último verano, éste se ha incrementado un 1%.

La tendencia anticipa un nuevo repunte en los surtidores a medio plazo, a tenor de cómo se comporta la cotización del petróleo y sus derivados en los mercados internacionales. El barril de Brent alcanzó ayer los 68 dólares, una referencia que no veía desde la primavera de 2015, lo que implica una subida del 2% en los primeros días del nuevo año.

Tensiones en Irán

La incertidumbre en Oriente Medio vuelve a marcar los registros del crudo, ahora azotados por la crisis interna en Irán. Se trata del tercer miembro del cartel de la OPEP con mayor producción del mundo. Y un enquistamiento de las tensiones en determinados territorios podría influir en su actividad extractora, lo que derivaría en un mayor coste de la materia prima. Más allá de esta circunstancia, así como las menores extracciones de 'oro negro' que lleva a cabo Libia, es la política de recortes de producción acordada por la OPEP la que revaloriza los precios, con la retirada de 1,8 millones de barriles diarios.

Después de registrarse una caída en los inventarios de petróleo con los que cuenta Estados Unidos, y con el precio del crudo repuntando -en ese territorio es el West Texas el barril de referencia-, los empresarios ligados al 'shale gas' se están viendo animados a reiniciar la actividad en muchas de las explotaciones que tuvieron que cerrar hasta hace tres años por la continua caída del coste del crudo, contra la que no podían competir. Por debajo de 60 dólares, según estiman los analistas, era imposible sostener el negocio del esquisto, tan potente en Estados Unidos. Mientras que el Brent ha cotizado entre los 30 y los 50 dólares por barril, apenas había movimientos en este sector energético alternativo que tanto daño podría hacer al cartel de la OPEP.

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