Más de 3.000 muertos por accidente de trabajo desde la entrada en vigor de la reforma laboral

Pese a incrementarse un 9,5% desde 2013, los siniestros mortales se han reducido casi a la mitad en la última década

LUCÍA PALACIOS MADRID.

El mes pasado dos investigadores fallecieron en el Valle de Arán sorprendidos por un alud. No estaban esquiando ni dando un paseo por la montaña, sino realizando un estudio científico para la Universidad de Barcelona. También la muerte le sorprendió trabajando a un empleado de la construcción que falleció en Extremadura a comienzos de año, igual que le ocurrió a otro compañero en Murcia que se cayó por un desnivel cuando trabajaba en una cantera, o a un zamorano que perdió la vida al volcar el tractor en el que se desplazaba a su tarea.

Son cinco muertos en apenas cuatro días laborables y en los dos primeros meses de año son ya más de cien personas (concretamente 103) fallecidas en accidentes de trabajo, dos más que en el mismo periodo de 2017, la gran mayoría debido a infartos aunque también por accidentes de tráfico, golpes o caídas. De ese centenar 80 muertes ocurrieron durante el desarrollo de la jornada laboral, lo que representa un descenso del 5,9% respecto a enero-febrero del año pasado. Por el contrario, los accidentes mortales in itinere (es decir, ocurridos durante el trayecto de casa al trabajo o del trabajo a casa) se han incrementado un 43,8% al elevarse a 23. A ellos, a todas las personas que perdieron la vida por el desempeño de un trabajo, se les rindió estos días un homenaje con motivo de la celebración del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo.

A lo largo de 2017 un total de 618 personas fallecieron por el simple y cotidiano hecho de ir a trabajar, lo que arroja la triste cifra de tres muertos cada día laborable. Es cierto que supone once fallecidos menos que en 2016, único año en que los accidentes mortales han disminuido desde 2013, cuando comenzó a aplicarse la reforma laboral.

Desde la entrada en vigor de la nueva normativa, que endureció las condiciones de los trabajadores, sus accidentes mortales han crecido un 9,5%, un 7% si se ciñe estrictamente a los fallecidos durante la jornada laboral. Así, en cinco años suman más de 3.000 muertos. Aun así, cabe resaltar que en la última década la cifra de accidentes mortales se ha reducido casi a la mitad, al pasar de 1.167 en 2007 a los 618 de 2017.

Con la entrada en vigor de la ley de prevención (aprobada en 1995), desde comienzos del siglo XXI comenzó a darse un «significativo y prolongado descenso» de los accidentes laborales, pese a que se ha pasado también por etapas de crecimiento económico, explica Pedro J. Linares, secretario de Salud Laboral de CC OO, que denuncia que esta disminución se trunca con la puesta en marcha de la reforma laboral de 2012. Esta, lamenta, supuso un deterioro sustancial de los sistemas de gestión de los recursos humanos de las empresas al desvirtuarse la negociación colectiva, puesto que ahora el empresario puede establecer unilateralmente las jornadas laborales, los ritmos de trabajo, el ajuste de las plantillas, etcétera.

Además, este líder sindical también considera que en este periodo de crisis las empresas han priorizado la subsistencia del negocio y, por ello, se han retraído las inversiones en materia de prevención. «La intensificación de la actividad laboral está en la base del incremento de la siniestralidad», sentencia Linares.

En esta línea se manifiesta también Ana García de la Torre, secretaria de Salud Laboral de UGT, que critica que las condiciones laborales son cada vez peores, con una temporalidad que crece, contratos de apenas unas semanas o incluso días, y un aumento de la parcialidad involuntaria... lo que obliga a la gente a tener que buscarse varios empleos y a hacer largas jornadas de trabajo. Además, no se les da la información ni tampoco formación sobre salud, incumpliendo así la ley de prevención de riesgos laborales. «La reforma laboral ha conseguido precarizar el mercado de trabajo», asegura.

Índice de incidencia

No está de acuerdo Javier Blasco, director de la asesoría jurídica de Adecco, quien recalca que los accidentes de trabajo están creciendo menos que la actividad económica del país. Y por eso aboga por medir la siniestralidad laboral con el índice de incidencia, que escapa de los vaivenes del mercado al reflejar el número de siniestros por cada 100.000 empleados. De esta forma también se ve que, pese a haberse reducido a la mitad desde 2004, comenzó a crecer en 2012 para volver a caer en 2016 y 2017 hasta situarse en 3,2 accidentes mortales por cada 100.000 trabajadores, el mismo nivel que antes de la reforma laboral.

Esto en cuanto a los accidentes de trabajo con resultado de muerte, porque según este índice, la siniestralidad laboral sí se ha elevado desde 2012 al pasar de 2,9 accidentes de trabajo con baja por jornada a los 3,3 de 2017. De igual manera se han incrementado los accidentes de trabajo -aquí se incluyen también los que no causaron baja- desde 2012, al pasar de registrarse 1,1 millones en el año previo a la reforma laboral a los 1,3 millones de 2017, de los que menos de la mitad (583.000) terminaron causando baja. Cabe resaltar que la duración media de esas bajas también ha crecido de 28,1 días en 2012 a los 30,6 días en 2016.

La construcción está a la cabeza de la siniestralidad laboral, pese a haber disminuido en la última década. No obstante, cabe resaltar el significativo crecimiento del sector agrario, cuyo índice de incidencia de los accidentes de trabajo con baja se ha duplicado en el último lustro (5,1 en 2016). El mejor parado es el sector que más trabajadores aglutina y que más crece, los servicios, donde el índice de incidencia se sitúa en 2,6, la mitad que la industria (5,2) y muy lejos de la construcción (7,2).

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