La Rioja

El nuevo líder de CCOO se «dejará la piel» en cambiar un marco laboral que es «injusto»

  • Unai Sordo se pone como reto más inmediato influir en la elaboración de los Presupuestos de 2018

Con un «gran honor» y una «enorme responsabilidad». Así es como se siente el recién proclamado nuevo secretario general del principal sindicato del país. Unai Sordo, que hasta ahora era el líder de CC OO en el País Vasco, prometió ayer, durante el discurso de clausura del XI Congreso Confederal de la organización, que la nueva dirección «se va dejar la piel y va a poner todo lo mejor para resolver los enormes retos que el sindicato y el mundo del trabajo tienen por delante». Y, a su entender, son muchos y muy ambiciosos, pero de entre todos tres ocupan un puesto muy especial: cambiar el marco laboral, influir en los Presupuestos Generales para el próximo ejercicio y subir los impuestos a las empresas.

No es nada nuevo que los sindicatos aboguen por derogar la reforma laboral y como no podía ser de otra manera, así lo desea el sucesor de Ignacio Fernández Toxo. Pero va más allá y apuesta por cambiar un modelo laboral que es «tremendamente injusto y segregador». Lo dejó muy claro en su primer discurso ante los casi 800 delegados que le aclamaban. «Claro que hay que derogar las partes centrales de las reformas de 2010 y 2012, pero sobre todo hay que construir un nuevo marco», explicó Sordo, que criticó la elevada temporalidad que existe en el mercado laboral español y que la forma en que las empresas se enfrentan a cualquier problema del ciclo o de la adaptación tecnológica se base en despedir a los trabajadores. Y lo hizo delante de la ministra de Empleo, Fátima Báñez, que acudió al acto de clausura y resaltó la «voluntad» y el «compromiso» del Gobierno de «potenciar el diálogo social para trabajar juntos por los españoles».

Pero Sordo no se amedrantó y calificó el modelo laboral de «injusto, segregador e ineficiente económicamente». Y por ello pidió cambiarlo, «por justicia social e incluso por eficacia económica». De igual modo, animó a ir hacia esquemas que eviten los despidos, algo que se pudo hacer -dijo- antes de la implantación de estas reformas.

«Hay que cambiar esa inercia porque es necesario para evitar las diferencias que se están dando en el mundo del trabajo», entre las que hizo especial hincapié en la brecha de género. En esta misma línea, para tratar de dejar atrás lo que hasta ahora era un sindicato bastante «masculinizado», apuntó que la incorporación de las mujeres a la organización es una necesidad «que no se puede aplazar». Y a modo de ejemplo alabó que la nueva ejecutiva de CC OO no solo es paritaria, sino que predominan las mujeres. De los 15 miembros actuales, ocho son mujeres y siete hombres.

Y es que Sordo es consciente de que el mundo es dinámico y ha cambiado. «Tenemos que tener en cuenta que nos enfrentamos a una realidad distinta a la que se forjó el sindicato y a la que nos enfrentábamos al inicio de esta brutal crisis económica», apuntó, enfatizando que «la clase trabajadora ha mutado, es más variada y se relaciona distinto, y el sindicato tiene que tratar de integrarla en la organización». Ante esta nueva realidad, animó a buscar elementos de sindicalización en los centros de trabajo, hacer una apuesta real por impulsar la lucha por la igualdad y lograr un sindicato a la ofensiva.

Para frenar esas desigualdades, la nueva dirección de CC OO aboga por luchar por un sistema fiscal potente que garantice unos servicios públicos y que haga una redistribución de las rentas justa. Así, en medio de esta reflexión, puso encima de la mesa la necesidad de «pegar una pensada a los impuestos de sociedades», un tema del que prometió seguirán hablando. Y es que, a su juicio, no es de recibo que el impuesto de las empresas esté por debajo de lo que pagan los trabajadores en sus nóminas. «Eso es un disparate», puntualizó. Pero en este punto se desmarcó de la propuesta de UGT de crear un impuesto a los robots y dijo que igual no es lo más adecuado introducir impuestos a la mejora tecnológica de las empresas, que al fin y al cabo es lo que permite mejorar la productividad y obtener mejores resultados. «No se trata de freír a las empresas a impuestos, sino de tener una dieta fiscal equilibrada y fomentar la reinversión productiva», afirmó.

Otro de los retos importantes que dijo tener en la cabeza, y que en estos momentos es prioritario, es incidir en el debate presupuestario que mañana se inicia con la aprobación del techo de gasto. Sordo dejó claro que quieren jugar un papel relevante en la elaboración de los Presupuestos Generales para 2018 y así se lo dirá mañana al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en la reunión que mantendrá con él en La Moncloa. «Queremos jugar un papel en la distribución secundaria de la riqueza y en la distribución de la fiscalidad», reiteró.

Y para distribuir mejor esa riqueza, habló de la necesidad de lograr un pacto salarial cuanto antes, que haga de guía para las negociaciones que quedan pendientes y que sirva para mejorar el poder de compra de la clase trabajadora, sobre todo de aquellos que tienen sueldos más bajos.

De igual manera, mostró su preocupación por el modelo actual de prestaciones por desempleo, «que no resuelve el paro de larga duración», un tema que, admitió, le «quita el sueño». En esta línea, prometió trabajar por «un sistema de rentas mucho más ofensivo» y defendió la creación de una renta universal garantizada para que nadie caiga en la exclusión, al tiempo que apostó por revalorizar las pensiones.

«Tenemos que salir de aquí con las pilas puestas, a la ofensiva, con la cabeza alta, sabiendo que el lunes nos están esperando en la sociedad», concluyó el nuevo líder de una CC OO renovada.

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