La Rioja

El Santander busca compensar a los clientes del Popular atrapados por su ampliación

  • El banco analiza «todas las situaciones» de los accionistas perjudicados tras el rescate, como la de quienes pidieron créditos para adquirir títulos

madrid. La incredulidad con la que los pequeños inversores han afrontado el rescate del Popular, al ver cómo sus acciones se esfumaron de la noche a la mañana, ha provocado una primera reacción en el Santander -el nuevo propietario de la entidad intervenida-, donde ya están estudiando la posibilidad de compensar por alguna vía a una parte de esos minoritarios que ahora podrían estar pasando por unas circunstancias financieras muy complejas.

El vicepresidente de Santander España, Juan Manuel Cendoya, confirmó ayer que la corporación «va a analizar bien todas las situaciones para ver qué soluciones se pueden tomar». Serán medidas que beneficien a quienes fueran clientes y a la vez accionistas del Popular, que acudieron a la ampliación de capital que la entidad lanzó hace ahora un año. El banco presidido por Ana Botín está calculando el número de personas que se habrían visto afectadas por esta coyuntura, aclaran fuentes del Santander.

Eso sí, quedarían excluidos quienes tuvieran acciones del grupo -si no acudieron a esa ampliación-, porque, como recordó Cendoya, «el mecanismo de resolución contempla que las acciones se amorticen, lo que implica que pierden su valor». Esa fue «una decisión de las autoridades, previo a que Santander compre el banco», recordó. Será en los «próximos días», cuando la entidad podrá ser «más concreta» para ofrecer una posible alternativa.

Entre las posibles soluciones, se podrían ofrecer acciones gratuitas del Santander a estos afectados, según apuntan fuentes del mercado. De este modo, se les compensaría con unos títulos bursátiles bien valorados por los analistas y, además, lo podrían hacer antes de la ampliación de capital que el grupo tiene previsto realizar en julio.

Aunque el Popular no ofreció cifras sobre los minoritarios que acudieron a la ampliación, las alarmas se encendieron durante el periodo de colocación, al saltar a la luz casos de clientes a los que se les ofrecieron préstamos que después se utilizaban para adquirir los títulos correspondientes. Ahora, tienen que seguir pagando esos créditos, aunque han perdido sus inversiones. Existen otros colectivos perjudicados, como los trabajadores del Popular. Los sindicatos calculan que siete de cada diez empleados se embarcaron en esa operación.

La comercialización de aquella ampliación generó tantas dudas que la presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Elvira Rodríguez, se dirigió a los responsables de la firma recordándoles «todos los requisitos de comercialización que tiene que tener una salida con particulares».

Ya se quedaba sin operativa

Esta compensación del Santander llegará después de un rescate in extremis provocado no sólo por la salida masiva de depósitos de ahorro, sino también huida de buena parte del capital de fondos de inversión o planes de pensiones. Además, se incluye una nueva variable: la paralización de parte de la operativa tradicional -créditos, tarjetas, etc.- que habitualmente realizaba el banco con sus clientes y que se dejó de hacer con el paso de las jornadas, según indican fuentes del sector.

A esa coyuntura se unía una caída de sus títulos, lo que generó un círculo vicioso del que era complicado salir. «El problema fue la desconfianza», indican estas fuentes, quienes aclaran que la posibilidad de que Popular se mantuviera independiente «fue una alternativa» hasta que la iliquidez fue extrema.

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