La Rioja

Forestalia gana la macrosubasta verde tras aliarse con el gigante GE

Estampa de un panel fotovoltaico enfrentado a varios aerogeneradores en Tenerife. :: c. garcía / EFE
Estampa de un panel fotovoltaico enfrentado a varios aerogeneradores en Tenerife. :: c. garcía / EFE
  • La compañía aragonesa copa la adjudicación de energías renovables junto a Gas Natural y Endesa con el descuento máximo en sus precios por MW

Madrid. Forestalia, una firma aragonesa que era casi una desconocida en el negocio de las fuentes verdes de energía hasta el año pasado, lleva camino de convertirse en uno de sus actores más fuertes. Y ello porque en las dos últimas subastas que han puesto fin a la moratoria del Gobierno para las renovables ha sido la triunfadora -en 2016 logró 408 MW de potencia-, superando a las grandes eléctricas gracias en buena medida a su alianza con el gigante mundial GE para fabricar los aerogeneradores y desarrollar su tecnología.

Ayer, en la mayor adjudicación de los últimos años, resultó adjudicataria de 1.200 megavatios de potencia (MW) -en su caso energía eólica-, lo que supone el 40% de los 3.000 MW que al final se pusieron en liza, un millar más de los que se preveían. El ministro de Energía, Álvaro Nadal, justificó ese incremento por el «éxito muy bueno» de una subasta donde, según sus datos, la demanda prácticamente llegó a triplicar la oferta inicial de 2.000 MW.

Los otros dos principales ganadores de este concurso fueron Gas Natural Fenosa y Endesa, con 667 y 540 megavatios de potencia respectivamente. El cuarto adjudicatario resultó Gamesa, especializada en aerogeneradores, con 206 MW. Otros grupos pequeños como la también aragonesa Brial y la gallega Norvento completaron la lista, con 237 MW y 128 MW, respectivamente.

Pero la subasta también ha estado rodeada de cierta controversia. De un lado, Iberdrola, que cuenta con la mayor potencia eólica en España con más de 5.500 MW instalados, no ha recibido megavatio nuevo alguno. Algunas fuentes han especulado con un posible castigo tras su pugna con el Gobierno por la continuidad de las nucleares y su fuerte presión fiscal. Desde el Ministerio, sin embargo, se aduce que solo se ha primado a aquella compañía que ofrecía la energía más barata.

La adjudicación, de hecho, se ha regido por un sistema marginalista, de modo que las interesadas iban pujando a la baja por un paquete de MW hasta terminar con la bolsa ofertada por la Administración. El resultado -las cifras serán entregadas hoy a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para su validación- fue que todas presentaron el descuento máximo permitido, dejando el precio del megavatio en un 63,4% de su valor inicial.

La otra polémica viene de los productores fotovoltaicos, donde hay más pequeños inversores, pues se quejan de ser «discriminados bajo criterios que penalizan una generación social» al no reservar una cuota para la energía solar -pedían el 20%-. Critican que pese a ofertar el mismo precio que la eólica no se les ha adjudicado ningún MW de potencia, aunque el ministro defiende que la subasta ha sido «tecnológicamente neutral» y solo se ha favorecido a la que produce más horas.

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