La Rioja

Bruselas quiere multar a Italia por no depurar el papel de Fiat en las emisiones

  • La Fiscalía alemana, por su parte, confirma una investigación a la cúpula de Volkswagen por manipular el mercado

Bruselas / Berlín. La Comisión Europea anunció ayer la apertura de un procedimiento de infracción contra Italia por no investigar «de manera suficiente» a los dispositivos de control de emisiones de la empresa automovilística Fiat Chrysler, esto es, por supuestamente haber hecho la vista gorda con una de las compañías emblemáticas del país en un caso que puede asemejarse al escándalo de los motores diesel de Volkswagen.

Entre otras cuestiones, las autoridades comunitarias quieren que el Gobierno de Paolo Gentiloni explique por que no ha depurado la posible responsabilidad del fabricante italiano respecto al control de sus emisiones de óxido de nitrógeno (Nox), ante la sospecha de que fueran más elevadas en la conducción real que en el laboratorio.

En Bruselas quieren saber la «justificación técnica» que esgrime Fiat para esa diferencia, y porque el Ejecutivo italiano la habría dado por buena pese a que, en la práctica, supondría que no cumpliera con todos los estándares comunitarios antes de su venta en el mercado único. De no convencerle sus explicaciones para no adoptar «acciones correctivas y aplicar sanciones efectivas», en dos meses iniciaría los trámites para multar a Italia.

No obstante, la comisaria europea de Mercado Interior e Industria, Elzbieta Bienkowska, criticó que las empresas automovilísticas han tratado «de forma laxa» las pruebas de emisión de gases. A su juicio, los escándalos recientes «han demostrado que la responsabilidad de hacer cumplir la ley no puede recaer únicamente» en los países.

Por su parte, la Fiscalía de Stuttgart confirmó ayer que investiga al presidente de Volkswagen, Matthias Müller, a su antecesor Martin Winterkorn, y al presidente del consejo de supervisión, Dieter Pötsch, por un presunto delito de manipulación de mercado.

El origen es la denuncia hace casi un año de la autoridad alemana de supervisión financiera (BaFin) tras el escándalo de la manipulación de emisiones del grupo. Su sospecha es que informaron a los inversores «deliberadamente tarde» de las consecuencias financieras que tendría el fiasco para su filial Porsche.

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