La Rioja

Llevar el AVE a 47 ciudades ha costado 1.100 euros por habitante

  • El 25 aniversario del estreno de la alta velocidad ferroviaria se salda con una red de 3.240 kilómetros y 357 millones de viajeros

Madrid. La alta velocidad ferroviaria en España, más conocida por sus siglas de AVE, cumplió ayer 25 años desde su estreno en la línea Madrid-Sevilla y lo hizo con un acto político de primer nivel en el que participaron dirigentes de distintos partidos, además del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el expresidente Felipe González, y la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. Los tres definieron este proyecto «de todos» como «estratégico» más allá de intereses políticos.

Rajoy fue incluso un paso más allá al calificarlo de «política de Estado» y resaltar «la determinación» de su Ejecutivo para dar continuidad al desarrollo de esta infraestructura. Ahora bien, no está planificado que el popular AVE llegue a más lugares de los ya previstos por ADIF, el ente público que administra las instalaciones ferroviarias (vías y estaciones), pese a que ha habido promesas para llevarlo a ciudades como Santander y Pamplona. También piden tenerlo Gijón, Logroño y Lugo, entre una docena de capitales más.

Pero el único compromiso asumido oficialmente por el Ministerio de Fomento, como ha destacado estos días su titular, Iñigo de la Serna, es «terminar los corredores en construcción», tarea que además considera todo «un reto» dadas las restricciones de fondos. En 2017, según los Presupuestos que se tramitan el Parlamento, habría un recorte de casi el 11% en la dotación para infraestructuras hasta dejarla en 5.391 millones. El grueso (83%, 4.471 millones), eso sí, se destinaría al ferrocarril y la mitad (51%, 2.283 millones) serviría para ir culminando algunos de los proyectos ya en marcha, entre los que el propio jefe del Ejecutivo destacó ayer la finalización del AVE a Galicia (2019) dentro del corredor noroeste, además del ramal extremeño (con la conexión entre Badajoz y Plasencia a finales de 2019) y la llamada Y vasca (2023).

Rajoy tampoco quiso olvidarse de los trabajos en marcha para desarrollar la alta velocidad en el corredor mediterráneo, con una inversión de 17.000 millones de euros de la que se han ejecutado 13.000. Así, adelantó algunos plazos para el inicio de la circulación en pruebas por tramos: Castellón (donde ya han comenzado esos trabajos), Almería-Antequera-Granada (2017), Murcia (2017) y Vandellós-Tarragona (2018).

En total, la red AVE cuenta ya con 3.240 kilómetros operativos, la segunda mayor del mundo solo por detrás de China (22.000) y la primera de Europa. Si le añadimos los tramos proyectados o en construcción su extensión llegará hasta 4.900 millones, a los se podrían sumar incluso otros 1.000 más si terminaran saliendo adelante otros planes de enlaces ferroviarios en estudio.

51.775 millones invertidos

La factura, sin embargo, será muy onerosa. Hasta ahora, según el administrador de la red, se han invertido 51.775 millones de euros solo en construcción de líneas AVE, sin contar gastos de mantenimiento y operación, también a cargo de las arcas públicas. Y con ello la alta velocidad ha llegado ya a 47 ciudades, con un coste medio por habitante del país de 1.114 euros. Para el Tribunal de Cuentas se trata de un modelo insostenible por su elevado endeudamiento, al tiempo que demanda «más racionalidad» en el gasto.

El pasivo de ADIF supera los 14.400 millones y Competencia (CNMC) ya ha advertido sobre sus «dificultades, sin recurrir a financiación adicional, para cubrir las obligaciones de pago pues los recursos generados por las operaciones no permiten satisfacerlas». Incluso cree que la propia «sostenibilidad de la actividad» del responsable de la infraestructura del AVE está «en riesgo», porque «los niveles de ratio deuda/ebitda (resultado bruto de explotación) son de unas 60 veces».

Un tercer informe, esta vez de los economistas de Fedea, concluía que ninguna línea de alta velocidad será rentable, al menos en un plazo de 50 años, si bien la que más se acercaría es la de Madrid-Barcelona (que llegaría a cubrir el 46% de su coste total). De hecho, en sus nueve años de vida ha sido utilizada por 52,3 millones de personas frente a los algo más de 72 millones que en un cuarto de siglo han viajado en el recorrido del AVE Madrid-Sevilla.

Desde 1992 han sido 267 millones de viajeros en todas las líneas, que llegarían a 357,5 millones si se suman los trenes Alvia que, aunque a menor velocidad que los AVE, usan la misma infraestructura. Además, el tren ha ido ganando la competencia con el avión, llegando a una cuota del 63% en los viajes a Barcelona, el 83% a Málaga, el 87% a Valencia y el 89% a Sevilla. Por eso, en Fomento hablan de «beneficios económicos, sociales y medioambientales» de unos 4.000 millones.

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