La Rioja

El fiscal pide cuatro años de cárcel para Narcís Serra por los 'sueldazos' de Caixa Catalunya

El expresidente de Caixa Catalunya, Narcís Serra, en la Audiencia de Barcelona en octubre de 2013. :: efe
El expresidente de Caixa Catalunya, Narcís Serra, en la Audiencia de Barcelona en octubre de 2013. :: efe
  • Imputa a 41 ex altos cargos de la caja un delito de administración desleal por subírselos de forma «imprudente» pese a pedir el rescate bancario

Narcís Serra y Rodrigo Rato parecen haber seguido caminos paralelos, tanto para lo bueno como también para lo malo. Ambos fueron ministros en sendos gobiernos con mayoría absoluta -el primero con el PSOE siendo ministro de Defensa y el segundo con el PP como titular de Economía-, fueron elevados después hasta la vicepresidencia de sus Ejecutivos y también los dos acabaron dirigiendo sendos conglomerados de antiguas cajas de ahorros, Caixa Catalunya el primero y Bankia el segundo.

Rato ya ha recibido una primera condena, cuatro años y medio de prisión por la millonaria apropiación de fondos con las tarjetas 'black', y Serra tiene ahora una petición de cárcel en firme: otros cuatro años por el 'pelotazo' de los sobresueldos de la entidad catalana.

La Fiscalía Anticorrupción considera al expolítico catalán, que también va a ser investigado en la Audiencia Nacional por las ruinosas operaciones inmobiliarias de la caja -dejaron un agujero de 720 millones de euros-, presunto autor de un delito de administración desleal. También se lo atribuye a otras 40 personas, exconsejeros de Caixa Catalunya encabezados por quien fuera 'número dos' durante la presidencia de Serra, Adolf Todó, exdirector general. Todas aprobaron en 2010 unas subidas de sueldos e indemnizaciones «desproporcionadas» no ya por su volumen -de entre el 45% y el 50% para Serra y su entonces 'mano derecha'- sino por las circunstancias, «ajenos a la real situación de insolvencia» de la entidad que tuvo que ser rescatada con dinero público: 12.062 millones en total, la segunda mayor cuantía después de la propia Bankia.

En su escrito de acusación, el fiscal señala que, en realidad, hubo dos votaciones distintas para dar luz verde a esos «irresponsables» incrementos retributivos, además de a unas «escandalosas y millonarias indemnizaciones» a varios altos cargos tras su dimisión; de ahí, el elevado número de imputados y que a 17 de esos exconsejeros les atribuya la supuesta comisión de dos delitos de administración desleal en vez de uno como al resto.

El papel de los consejeros

Distingue, sin embargo, entre el papel de Serra y Todó como máximos responsables del plan y el resto de miembros del órgano de administración, pidiendo así cuatro años de cárcel para ambos (dos por cada delito) y tres para los otros.

En el caso de los 24 exconsejeros que solo votaron una vez a favor de las polémicas subidas de sueldos, el Ministerio Público rebaja su solicitud de condena a dos años. No hay que olvidar que hasta 54 exintegrantes del consejo llegaron a estar imputados, aunque la acusación fue sobreseída para una docena tras comprobar que no respaldaron aquella decisión.

Una de las bazas que las defensas intentarán jugar a su favor de cara al juicio es la posible existencia de dilaciones indebidas, puesto que la instrucción se ha prolongado durante tres años y medio (desde septiembre de 2013). Con ello tratarán de buscar el archivo del proceso o, al menos, unas penas reducidas.

Esos aumentos de sueldos se produjeron, advierte el fiscal, «en perjuicio y desprecio» de la entidad y, además, «en un entorno de grave crisis económica imperante en nuestro país».

De hecho, al mismo tiempo que su consejo daba luz verde a unas subidas que «excedían la prudencia» solicitaba también «una importante inyección de dinero público de todos los contribuyentes» al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), que ya en 2010 tuvo que anticipar 1.250 millones de euros) para que Caixa Tarragona y Caixa Manresa pudieran fusionarse en Caixa Catalunya.