La Rioja
El comisario de Economía  de la Comisión Europea, Pierre Moscovici, ayer en Bruselas.
El comisario de Economía de la Comisión Europea, Pierre Moscovici, ayer en Bruselas. / AFP

Bruselas alerta de un desfase fiscal de 4.400 millones pero no presiona a Rajoy

  • La Comisión empeora por sorpresa el déficit de este año por las dudas sobre las medidas de Montoro, aunque ratifica a España como la gran locomotora

El duende comunitario de Mariano Rajoy sigue en plena forma. La política son momentos y, ahora, España vive una suerte de idilio con esa Bruselas que tanto ha sufrido en la última década. Si la comparecencia de ayer se hubiera producido hace sólo un año, el relato hubiera sido diferente tirando de advertencias y reproches. Si entonces la Comisión hubiera desvelado un desfase fiscal de 4.400 millones para cumplir con el déficit, el chaparrón hubiera sido terrible. Pero no, no toca. A Bruselas le sobran problemas y España es un oasis comunitario, lo que evidencia la gravedad de un proyecto europeo que sólo busca sobrevivir a un 2017 angustioso dominado por Trump, el 'brexit' y las elecciones en Holanda, Francia, Alemania y quizá en Italia.

Ayer había cita económica en Bruselas. La Comisión presentó sus previsiones de invierno donde los términos «incertidumbre» y «desafío» dominan una narrativa protagonizada por Donald Trump y el eco populista que podría tener dentro del club en países como Francia, donde la extrema derecha de Marine Le Pen lidera las encuestas. «Si gobierna sería una tragedia para la UE y una catástrofe para Francia», advirtió el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici. De esto va ahora Europa, de salvarse a sí misma. Y España respira aliviada. Ya no es el problema, como evidencia el perdón que recibió el año pasado salvándose a última hora de dos multas por su indisciplina fiscal.

Las cifras presentadas ayer son algo agridulces. Por un lado, se confirma el rol de gran locomotora europea al crecer más que la media y más que el resto de potencias: Alemania, Francia, Reino Unido e Italia. En 2017 lo hará al 2,3% y en 2018, al 2,1%. Además, fuentes comunitarias explicaron que podría haber una revisión al alza porque ese 2,3% está muy próximo al 2,4%.

El problema de nuevo, vuelve a ser el déficit. El objetivo pactado dice que hay que cerrar el año con el 3,1%, lo que en la práctica supondría gastar más de 31.000 millones de lo que el país ingresa. Madrid insiste en que van a cumplir pero Bruselas, como siempre y casi siempre con razón, es escéptica. En enero, dijo que sería del 3,3% y ayer, lo elevó hasta el 3,5%, lo que significaría un desfase de 4.400 millones (son cuatro décimas y cada una son unos 1.100 millones).

El segundo peor paro

¿Por qué? Primero, porque se arrastra una décima de 2016 (se cerrará al 4,7% en lugar del 4,6%) y segundo, porque la Comisión cree que el Gobierno ingresará menos dinero del esperado con la subida fiscal aprobada en diciembre, sobre todo en lo relacionado con el Impuesto de Sociedades. Pese a todo, fuentes comunitarias matizaron que no se han incluido los ingresos esperados por las bebidas azucaradas y que están a la esperada de que se concrete la subida de impuestos medioambientales. Esto, sumado a un crecimiento mayor del esperado (es la teoría del Gobierno, que lo ha cifrado en un «moderado» 2,5%), podría hacer que todo quedase en un susto.

Ningún país de la Eurozona estará por encima del 3% en 2017 (en la UE, sólo Rumanía), lo que perjudica aún más la imagen de España.

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