La Rioja

El coste de arrancar Garoña disuade a sus propietarios

  • Iberdrola y Endesa, que gestionan esta planta nuclear, analizarán si les compensa invertir otros 200 millones en reabrirla tras el 'sí' del CSN

La reapertura de la central nuclear de Garoña (Burgos) va mucho más allá del rechazo social o medioambiental a la energía atómica. Atendiendo a un estricto punto de vista empresarial, la sociedad propietaria de la planta, Nuclenor (participada por Iberdrola y Endesa), no tiene claro que sea rentable volver a conectarla a la red. No lo ha sido desde hace tiempo, antes de que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) se pronunciase a favor de su apertura esta semana.

Hace un año, en la junta de accionistas de Iberdrola, su presidente, Ignacio Galán, ya habría anticipado a representantes de los trabajadores la posibilidad de cerrar Garoña definitivamente. Ahora, el consejero delegado de Endesa, José Bogas, ha instado a «analizar» si les compensa materializar todas las inversiones valoradas en 200 millones a las que le obliga el CSN para ponerla en marcha.

El problema es que la otra opción, esto es, la de echar el cierre a la planta burgalesa, tampoco sale gratis. Desmantelarla también costaría 200 millones. Así ocurrió con las nucleares de José Cabrera y Vandellós I, cuya factura se eleva a 95 y 135 millones, respectivamente. El sector eléctrico, que en su momento encontró una oportunidad de negocio en la energía nuclear, plantea ahora numerosas dudas por las elevadas inversiones en un ambiente hostil a estas instalaciones.

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