La Rioja

Hacienda acusa a Rato de ocultar catorce millones pero sospecha de más dinero

Rodrigo Rato, a la salida de una de sus declaraciones en los juzgados de Madrid. :: efe
Rodrigo Rato, a la salida de una de sus declaraciones en los juzgados de Madrid. :: efe
  • Le imputa sendos delitos fiscales por 5,4 millones descontando lo prescrito y acusa a Santander, CaixaBank y Telefónica de «encubrir» sus pagos

madrid. Rodrigo Rato ya sabe a ciencia cierta todos los indicios que Hacienda tiene contra él, y que se resumen básicamente en que habría ocultado entre 2004 y 2015 rentas «por importe ligeramente superior a los 14 millones de euros», lo que a su vez implicaría un presunto fraude fiscal de 6,8 millones. Sin embargo, una vez descartados los ejercicios ya prescritos (hasta 2008 inclusive) la cuota que debería abonar a la Agencia Tributaria sería de 5,4 millones, multas y recargos aparte.

La Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF) lo concluye así en un informe de 642 páginas entregado el 23 de enero pasado en el Juzgado de Instrucción número 31 de Madrid, donde se investiga el patrimonio del que llegara a ser vicepresidente económico del Gobierno bajo la presidencia de José María Aznar. Los investigadores, además, advierten de que su cálculo es todavía provisional y, sobre todo, limitado.

«Habida cuenta de que el IRPF español grava la renta mundial (esté donde esté ubicada la fuente) obtenida por los residentes en territorio nacional, las cuotas presuntamente defraudadas que se comunican en este informe no van a comprender las posibles rentas que puedan derivarse del análisis de los movimientos habidos en varios países en relación con Rodrigo Rato y su entorno, empresarial y profesional».

Y es que la ONIF ya advirtió meses atrás al juzgado de la «necesidad» de enviar comisiones rogatorias a 15 países o territorios fiscales distintos, entre ellos Suiza, Mónaco, Luxemburgo, Irlanda, Gibraltar, Australia, Suazilandia y Dominica con los que el expolítico ha mantenido «un elevadísimo tráfico bancario». Pero hasta ahora solo se ha recibido una respuesta, la del Reino Unido.

Para ocultar esos movimientos, y aparte de recurrir a paraísos fiscales, Rato usó principalmente cuatro sociedades «carentes de sustancia económica y de una causa lícita en su constitución». Se trata de las firmas panameñas Red Rose y Westcastle, la británica Vivaway y la española Kradonara, que han realizado transferencias internacionales por más de siete millones y, al igual que otras cantidades, «nunca se ha acreditado, ni se ha intentado» -reprocha la ONIF a Rato ante su argumento de defensa de que «en todo momento» habría cumplido las leyes tributarias- que se hubieran declarado a Hacienda, «aunque fuera en ejercicios prescritos».

Según la inspección de Hacienda, el que también fuera director gerente del FMI y presidente de Bankia hasta su rescate forzoso usó cuatro vías para ocultar al fisco ganancias de patrimonio «no justificadas»: tráfico de dinero (bancarizado) con el extranjero no declarado, rentas no encuadrables en ninguna de las categorías establecidas normativamente y rendimientos como asesor o consultor de empresas, actividad como conferenciante y gastos empresariales que no serían deducibles.

Los tres principales pagadores de Rato como asesor entre 2008 y 2015 -salvo su etapa en Bankia- fueron CaixaBank, Santander y Telefónica. El problema es que en vez de declarar esos emolumentos (más de dos millones) como ingresos vía IRPF recurrió a la simulación de otros servicios «claramente sobrevalorados» para «camuflar» como prestación empresarial lo que, en realidad, «encubría una retribución personal».

Como novedad, la ONIF revela otro presunto delito atribuible a Rato, el de insolvencia punible. Y lo hace por los impagos de una empresa de su familia (Muinmo) en el IVA pues el expolítico dispuso su «liquidación desordenada» al «despatrimonializarla con transferencias en efectivo» a personas de su entorno.