La Rioja

Casi 1,2 millones de trabajadores afectados por un ERE desde 2012

  • PSOE, Podemos y los sindicatos piden volver a priorizar el convenio del sector sobre el de empresa y acabar con los descuelgues

El gran drama de la crisis viene de la mano de los millones de trabajadores que se quedaron sin un empleo. En el momento de la entrada en vigor de la reforma laboral, había casi 6 millones de parados y, según datos de UGT, la nueva norma trajo consigo 3,5 millones de despidos. Y es que el Real Decreto rebajó la indemnización del despido improcedente a 33 días por año trabajado con un máximo de 24 mensualidades y permitió a las empresas que acumularan tres trimestres consecutivos de pérdidas realizar despidos procedentes, con indemnizaciones de 20 días por año trabajado y un máximo de 12 meses. «Las empresas han aprendido a sacar beneficios de la explotación de los trabajadores gracias a la reforma», sostiene Mari Carmen Barrera, de UGT.

Al tiempo, la nueva norma hizo más fácil los despidos colectivos, puesto que eliminó la autorización previa de los ERE, es decir, que es el propio empleador el que determina si la caída de ventas pone en peligro su negocio sin pasar antes por un juez. De esta forma, desde 2012 hasta noviembre del pasado año (últimos datos publicados por el Ministerio de Empleo), casi 1,2 millones de trabajadores se han visto afectados por un expediente de regulación de empleo. El mayor número tuvo lugar en el mismo 2012, cuando casi alcanzan el medio millón. Este año, de enero a noviembre, se ha reducido hasta los 75.000.

«El Gobierno no puede regalar el derecho de veto a los empresarios», subraya Ramón Górriz, secretario de Acción Sindical de CC OO, que junto a UGT, PSOE y Podemos, defiende que se vuelva a dar prioridad al convenio del sector sobre el de empresa, otro cambio que trajo consigo la reforma. «También hay que acabar con los descuelgues unilaterales por parte de la patronal, que ha rebajado las condiciones de los trabajadores y los salarios hasta la esclavitud, y con la ultraactividad», preconiza Alberto Rodríguez, portavoz de Empleo de Unidos Podemos en el Congreso.

Por el contrario, para Federico Durán, de Garrigues, el gran fracaso de la reforma es que apenas ha habido renovación de la negociación colectiva. A su juicio, los despidos colectivos no han funcionado porque hay muchos que han sido declarado nulos y la mayoría termina en juicios. Sagardoy también pide dotarles de «mayor seguridad jurídica». A su vez, Durán aboga por mejorar la «ultraactividad» porque no puede ser que lo que se firma sea para toda la vida. «Los convenios tienen que tener un dinamismo mayor», concluye.