La Rioja

El Gobierno maneja un calendario sin prisas

  • Hacienda sólo presentará los Presupuestos de 2017 cuando obtenga el apoyo suficiente para superar el trámite parlamentario

madrid. El Gobierno sabe que la aprobación de los Presupuestos de 2017 supone la primera prueba de fuego de esta convulsa legislatura. Unas nuevas cuentas públicas son imprescindibles para poder cumplir con la reducción de déficit pactada con Bruselas. Pero también para la propia supervivencia del Ejecutivo, y no solo en el plano económico. Por eso en el Ministerio de Hacienda manejan un calendario sin prisas.

El departamento que dirige Cristóbal Montoro no está dispuesto a presentar unas cuentas públicas sin la seguridad de que pasarán el corte del Parlamento, según confirman en su departamento. Con este fin el Ejecutivo mantiene conversaciones con los distintos partidos de la oposición, sobre todo Ciudadanos y el PSOE, aunque también el PNV.

La próxima reunión del Consejo de Ministros se producirá el 13 de enero y no se esperan novedades en esta materia. De hecho, la idea es que el primer mes del año sirva para lograr los acuerdos necesarios para sacar adelante las cuentas públicas. Esto significa que si las negociaciones marchan por buen camino el Consejo de Ministros aprobaría el proyecto de ley de los nuevos Presupuestos en febrero. Y si se tramitan con urgencia, el Parlamento podría darle luz verde en dos meses (como pasó en 2016), en abril o mayo.

Tampoco sería la primera vez que se retrasan tanto. Rajoy ya presentó las cuentas de 2012 en marzo y se aprobaron en el Congreso en junio, aunque entonces el escenario político era distinto. Para empezar el Gobierno tomó posesión a finales de diciembre, por lo que la prórroga estaba asegurada. Además, el PP tenía mayoría absoluta en las Cortes.

De momento, el PSOE ya ha reiterado en numerosas ocasiones que, a pesar de haber apoyado el techo de gasto, hay «un 99% de posibilidades» de que presente una enmienda a la totalidad de los Presupuestos. Esto obligaría al Ejecutivo a buscar otros aliados, sin descartar la amenaza de unas nuevas elecciones.