La Rioja

El comienzo de la mejora rusa tras dos años de recesión

El primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, visita una refinería. :: D. A. / REUTERS
El primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, visita una refinería. :: D. A. / REUTERS
  • La proximidad de las elecciones, que serán en 2018, crean un caldo de cultivo favorable

moscú. La recesión en Rusia, que dura ya más de dos años, podría dar paso a un leve crecimiento en 2017. Así lo cree el primer ministro del país, Dmitri Medvédev. Según su opinión, «estamos ante un saneamiento general de la situación». El organismo ruso de estadísticas, Rosstat, calcula para el año que viene un crecimiento por encima del 1%. En 2016, la economía rusa, según la misma agencia, se habrá contraído entre un 0,5% y un 0,6%. En 2015, decreció un 3,7%.

El 'holding' bancario Morgan Stanley pronostica que la economía rusa crecerá en 2017 un 1,2%. Según su informe, el Banco Central de Rusia actuará con «precaución» para evitar «riesgos inflacionarios» e irá reduciendo los tipos de interés de forma muy gradual y moderada. Este año la inflación podría acabar en torno al 6% mientras que el Gobierno confía en reducirla hasta el 4% en 2017.

Por otro lado, se espera que el barril de petróleo Urals, cuyo precio medio durante 2016 fue de 42 dólares, fluctúe por encima de los 50 en 2017. La exportación de esta materia prima aporta más de la mitad de los ingresos presupuestarios al Estado, que consiguió en los años de 'vacas gordas' convertir su economía en una de las principales del mundo.

La proximidad de las elecciones presidenciales rusas, que deberán celebrarse en marzo de 2018, es otro factor que contribuye a crear un caldo de cultivo favorable para la economía del país. Los analistas estiman que, tras los comicios, se abordarán en serio algunas asignaturas pendientes como las reformas estructurales. Eso teniendo en cuenta que al frente continuará con toda seguridad el presidente Vladímir Putin. También se espera una distensión de los conflictos en Oriente Próximo, en Siria sobre todo, y un acercamiento entre Washington y Moscú. Morgan Stanley señala que, tras la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, existe un 35% de probabilidad de que, en 2017, EE UU levante a Rusia las sanciones.

La reciente decisión de la OPEP y otros países exportadores de petróleo, entre ellos Rusia, de reducir la producción ha elevado el precio del crudo y se espera que se mantenga estable durante el próximo año. La primera consecuencia ha sido el fortalecimiento del rublo.

Putin reconoció a principios de mes, en su discurso anual ante los parlamentarios, que «las causas principales del freno de nuestra economía radican sobre todo en nuestros problemas internos: en el déficit de recursos de inversión, de tecnologías modernas, de profesionales, en el insuficiente desarrollo de la competencia y en un clima para los negocios deficiente».

El exministro de Economía Yákov Úrinson asegura que en 2016 Rusia sufrirá una fuga de capitales de 25.000 millones de dólares, nada que ver con los 150.000 millones de dólares que abandonaron el país en 2014, cuando se produjo la anexión de Crimea y la guerra en el Este de Ucrania. Úrinson, no obstante, considera muy respetable la cifra y alerta que el dinero seguirá huyendo de Rusia «mientras no se garantice plenamente el derecho de propiedad» y no se normalicen las relaciones con Occidente.

La presidente de la Comisión Revisora de Cuentas de Rusia, Tatiana Gólikova, lamentó hace unos días que el Gobierno siga cubriendo el déficit presupuestario con los fondos de reserva y alertó sobre la aceleración del ritmo de endeudamiento. El Gobierno continúa manteniendo en el más absoluto secreto el dinero que está gastando en su campaña militar en Siria.

de crecimiento, al menos, prevé el organismo ruso de estadísticas para el año que entra.