La Rioja

China: estabilidad oficial, incertidumbre real

El 'boom' inmobiliario chino parece no preocupar al gigante asiático. :: A. S. / REUTERS
El 'boom' inmobiliario chino parece no preocupar al gigante asiático. :: A. S. / REUTERS
  • Las empresas extranjeras implantadas en el país muestran poca confianza en el próximo año

shanghái. El Partido Comunista de China está convencido de que 2017 va a ser un mero año de transición económica. Y la razón es clara: no van a darse cambios importantes en el rumbo de la segunda potencia mundial porque las turbulencias van a estar centradas en la esfera política. Sobre todo, según se vaya acercando el mes de octubre, cuando está previsto que China celebre el congreso clave para delinear el camino de los próximos cinco años, en los que el presidente Xi Jinping seguirá al timón pero estará acompañado por un Comité Permanente del Politburó completamente renovado. Dependiendo de quiénes sean sus nuevos miembros, Xi Jinping podrá poner en marcha las reformas económicas que quedan pendientes en el país con mayor o menor resistencia. Hasta entonces, las políticas económicas continuarán invariables.

La mayoría de las instituciones internacionales coinciden con el análisis del gobierno y avanzan que China continuará creciendo menos, pero de forma más sostenible. Así, a pesar de que el incremento que prevén -entre un 6,3% y un 6,5%- es el menor del último cuarto de siglo, parece que todavía será suficiente como para continuar creando el empleo necesario para evitar inestabilidad social y para mantener el ritmo actual en el vuelco del modelo económico hacia uno propulsado por el consumo interno.

Lo que no está tan claro es cómo se comportará el comercio exterior, ya que tanto las importaciones como las exportaciones del gigante asiático se han desplomado este año.

Finalmente, nadie en el Gran Dragón teme por un estallido de la burbuja inmobiliaria. Ni siquiera quienes reconocen que es la mayor de la historia, como el presidente de la mayor empresa del sector -Wanda-, Wang Jianlin. Por eso, la creciente deuda tampoco preocupa en exceso. «El Estado proveerá en caso de tormenta», parece la máxima más extendida.

Las empresas extranjeras implantadas en el gigante asiático, no obstante, muestran poca confianza en el año que comienza. «Las barreras que China impone en diferentes sectores que deberían haberse liberalizado ya aumentan en algunos casos, se mantienen en la mayoría y se reducen en muy pocas ocasiones», aseguran desde la Cámara de Comercio Europea en Shanghái. Para la mayoría, esto es justificación más que suficiente para negarle a China el estatus de 'economía de mercado'. «Otorgárselo sería un atentado contra las empresas europeas, porque daría a las chinas un acceso a Europa que nosotros no tenemos en China», explica un empresario español que, por razones obvias, prefiere no dar su nombre. «Afortunadamente, no creemos que eso ocurra a corto plazo».

Resto del continente

En el resto del continente asiático también se prevé un año sin excesivos sobresaltos. Japón continuará batallando para lograr un crecimiento raquítico y el sudeste asiático seguirá progresando a buen ritmo, sobre todo Indonesia. Sólo el subcontinente indio presenta algunas dudas, sobre todo después de la decisión del primer ministro de India, Narendra Modi, de retirar de la circulación los billetes de mayor valor. El parón que ese despropósito ha provocado en la actividad económica puede restarle al país entre un 0,5% y un 1% del crecimiento de este año, y lastrar los resultados del arranque de 2017. No obstante, la región está acostumbrada a la incertidumbre y a ir siempre por detrás de las expectativas.

prevén las instituciones internacionales que aumente el PIB del gigante asiático el próximo año.