La Rioja

'Affair' entre los mercados y Trump ante el legado de Obama

  • El próximo presidente ha prometido invertir 1.000 millones de dólares en infraestructura

El negocio de predecir la evolución económica se antoja este año más fútil que nunca. Los analistas ya fracasaron estrepitosamente al vaticinar que en 2016 la Reserva Federal subiría los tipos de interés tres o cuatro veces, cuando sólo lo ha hecho una y hace apenas dos semanas. Sin embargo, la predicción de subidas no queda anulada, sino que se pospone para 2017. Lo que se puede anticipar es que los mercados están dispuestos a dar al nuevo gobierno de Trump la tregua de los cien días para que cumpla con las expectativas que ha llevado al Dow Jones a alcanzar el récord de los últimos 120 años y rozar la meta de los 20.000 puntos. A partir de abril empezará a esfumarse la luna de miel si el nuevo presidente, que tiene las dos cámaras del Congreso a su favor, no empieza a cumplir con las promesas de reducción de impuestos corporativos y desregularización de la banca.

La teoría de que la riqueza se desborda desde arriba cuando se favorece a las élites tiene en el nuevo gobierno que tomará posesión el 20 de enero su mejor oportunidad de probar su viabilidad. Barack Obama entrega una economía saneada en la que el desempleo de diciembre fue del 4,6%, en lugar del 9,5% que se encontró al llegar en enero de 2009. A esas estadísticas contribuyen los que han abandonado el mercado laboral por falta de expectativas, además de los que malviven con empleos de media jornada. Muchos de los empleos generados son mal pagados, lo que ha abonado la victoria de Trump.

A Obama se le ha resistido el crecimiento económico, que si bien ha sido saludable en comparación a otras economías occidentales, no se considera robusto al quedar por debajo del 2% en 2016. Trump ha prometido inyectar vigor a la economía con un nuevo plan de estímulo que desembolsará una inversión de mil millones en infraestructura, una promesa que ya hizo Obama.

Sin embargo, la reducción de impuestos y la inversión en infraestructura amenazan con llevar aparejados una subida de la inflación, que según las estimaciones de IHS Markit ocurrirá en todo el mundo. La consultora cree también que la fuerza del dólar aumentará con las subidas de tipos de interés que anticipó la Reserva Federal en su última reunión del año, por lo que en el último trimestre vaticina que la divisa tocará brevemente la paridad con el euro y se cotizará a 120 yenes.

La directora de estrategias de inversión de Merril Lynch, Karin Kimbrough, avisa que la transición a una fase ya tardía del ciclo de negocio «suele invitar a una mayor volatilidad a medida que la inflación sube y las políticas monetarias impulsan tipos de interés más altos». Al mismo tiempo, el repunte esperado en el crecimiento nominal del PIB estadounidense, junto a la incertidumbre que se cierne sobre el comercio global, «pueden provocar vaivenes bruscos en los precios». Pese a ello, IHS Markit no cree que EE UU sea susceptible de caer este año en una recesión, riesgo que sitúa en apenas el 25%.

es la previsión de crecimiento de su economía para 2017, aunque Trump prometió llegar al 4%.