La Rioja

Emilio Saracho releva a Ángel Ron en la cúpula del Popular para pilotar su fusión

Emilio Saracho es uno de los vicepresidentes mundiales de JP Morgan. :: reuters
Emilio Saracho es uno de los vicepresidentes mundiales de JP Morgan. :: reuters
  • La entidad fulmina a su presidente y sitúa a un responsable de JP Morgan, tras haberse dejado un 70% de su valor bursátil en 2016

Los principales accionistas del Banco Popular han dado carpetazo a la década capitaneada por Ángel Ron en la presidencia de la entidad tras el descalabro bursátil que han sufrido sus participaciones en los últimos meses, relevadas a la mínima esencia de lo que valían a principios de año. Le sustituirá en el cargo Emilio Saracho, uno de los vicepresidentes mundiales de JP Morgan, con experiencia en la banca de inversión.

La abrupta salida comunicada ayer por el consejo de la corporación a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) es el resultado de semanas de movimientos en el seno del Popular ante la disconformidad de accionistas de referencia, como la familia mexicana Del Valle -con un 4,2% del capital-, la entidad Credit Mutuel -4%-, el fondo BlackRock -4,4%- o la aseguradora Allianz -3,4%-. Todos habían visto cómo su inversión se había diluido desde cualquier punto de vista: los títulos del Popular han caído un 70% desde principios de año; un 17% en los dos últimos meses; y hasta un 20% en noviembre. Ante estas minusvalías «es lógico que hubiera descontento entre los miembros del consejo», explica Ignacio Cantos, de ATL Capital. La reacción que los mercados tuvieron ayer también demuestra la necesidad del cambio. Las acciones del Popular repuntaron un 13,6%, acercándose al euro.

El traspaso de poderes, que incluye la creación de una vicepresidencia por asignar, no se formalizará hasta que lo apruebe la junta de accionistas que tendrá lugar en el primer trimestre de 2017, como anoche anunció la firma. Hasta entonces, Ron seguirá al frente del grupo.

El malestar interno del Popular se ha resuelto con el aterrizaje de un profesional completamente ajeno a las estructuras del banco, algo inusual en la tradición del grupo, cuya cúpula se ha formado siempre en la cantera. Emilio Saracho llevaba 20 años residiendo en Londres, donde ejercía como uno de los tres máximos responsables de la firma de inversión para la que trabajaba, donde compaginaba su cargo con el de consejero de Inditex e IAG. Antes, hasta 1998, había desarrollado su carrera en Santander y Goldman Sachs.

En pérdidas a finales de año

Del nuevo presidente se espera que reflote a la entidad ante una de las crisis más graves por las que ha pasado en su historia. Emilio Saracho se encuentra un banco que no ha salido de un problema para embarcarse en otro desde principios de año. Después de resolver su enésima ampliación de capital -2.500 millones en junio-, unas semanas después sorprendió con la sustitución de su consejero delegado, Francisco Gómez, por Pedro Larena.

Con el transcurso de los meses, las cuentas del banco han hecho aguas. Hasta septiembre, registró un beneficio de 94 millones, un 66% menos que en el mismo periodo de 2015. Entonces ya contabilizaba 1.000 millones en provisiones. Pero en este tramo final del año, la entidad había asumido que debería realizar dotaciones por otros 4.700 millones. Y anticipaba que terminaría el ejercicio en pérdidas. A estos frágiles se resultados se unió un ERE por el que despedirá 2.600 empleados. Y para rematar, se ha comprometido a desprenderse de 15.000 millones en activos inmobiliarios hasta 2018.

Buscar ayuda externa

En el fondo de toda esta operación corporativa subyace la necesidad que algunos de los grandes accionistas del banco han visto en los últimos meses de integrar al Popular en otro grupo financiero español. Esa es la tarea que ahora tiene por delante Emilio Saracho.

Los propietarios de la entidad han valorado su habilidad, contactos y experiencia en el mercado de capitales para favorecer una operación corporativa de calado. «Ahora se abren más las posibilidades de una fusión porque el anterior presidente constituía un obstáculo», indica Javier Bernat, de GVC Gaesco Beka.

Los deberes del nuevo presidente pasan por realizar una auditoría; evaluar su solvencia, porque algunas fuentes no descartan que el Popular necesitara una dotación adicional de capital de hasta 3.000 millones; y redefinir el plan estratégico en cuanto a la segregación de los activos tóxicos inmobiliarios.

El proyecto por el que Popular tiene previsto colocar 6.000 millones en propiedades que están lastrando sus cuentas, es el gran reto de Emilio Saracho. «El valor de esta segregación podría ser incluso mayor», apunta Javier Bernat. En el sector apuntan que esa venta sería el paso necesario para después afrontar cualquier operación con otra entidad.