La Rioja

MUCHAS HORAS CON MARIO

El mundo es un lugar muy inseguro y debemos habituarnos a pasar una temporada en él, porque la incertidumbre política se ha instalado. El presidente del Banco Central Europeo confiesa que todo se ha movido mucho por culpa del 'Brexit', de China y de Estados Unidos. Ahí es nada. Mario Draghi nos reconoce que hayamos hecho grandes esfuerzos, pero al mismo tiempo nos dice que no han sido suficientes. Una de cal y muchas de arena. La recuperación de la economía continental es cierta, pero seguimos dudando de que sea verdad. Le preocupa al líder contable, que dicen que salvó al euro de dos crisis, que a la tercera no vaya la vencida. En su docta y monetaria opinión, las reformas que España ha hecho no son casi nada en comparación con las que le quedan por hacer, mientras Rajoy ofrece a Cataluña otro modelo de financiación para que desfile por la pasarela de Puigdemont.

Eso de ser independiente tiene sus pegas, sobre todo cuando se discute si somos una nación federal o una federación de naciones. La gente normal, que es la de la calle y la que busca casa porque está harta de intemperie, recuerda en sus pancartas ese artículo de nuestra Constitución que insiste, con esa tenacidad de la letra impresa, en que todo español tiene derecho a una vivienda digna. Lástima que no especifique digna de quién. Nuestra piadosa religión cristiana tiene más hinchas que socios, pero cuando se acerca el final del año, que ahora en diciembre no hace más que enseñar la oreja, empiezan los villancicos y las conversaciones sobre solidaridad, que son siempre muy entretenidas. Nuestros sacrificados políticos se disponen a seguir sacrificándose. Ignoramos si son masoquistas o son unos pelmazos, pero don Mario Draghi le echa toda la culpa al populismo y la señora Merkel, que manda más que él, le secunda. Por fin han encontrado el efecto de la causa y quieren batir la plusmarca de Helmut Kohl, que tampoco lo tuvo fácil.