La Rioja

La OCDE irrumpe en el debate impositivo y pide suprimir los tipos reducidos de IVA

  • El organismo, que también defiende subir el gravamen a los hidrocarburos, mejora la previsión de crecimiento de España hasta el 3,2%

La OCDE revisó ayer al alza las previsiones de crecimiento de España. Pero no se quedó ahí y expuso su receta para mejorar los ingresos y cuadrar el desfase presupuestario en un momento en el que el Gobierno estudia cambios fiscales para cumplir con Bruselas. El organismo, que engloba a las economías más desarrolladas del planeta, recomienda en su informe sobre 'Perspectivas Mundiales' eliminar «de forma progresiva» los tipos reducidos de IVA y aboga por aumentar los tributos medioambientales al considerar que existe «margen de maniobra». Todo ello con el objetivo de reducir el déficit y la elevada deuda pública ante unas estimaciones de ralentización de la economía a partir del próximo año.

En concreto, el organismo recomienda trasladar la carga impositiva que soporta el trabajo (propone reducir las cotizaciones a la Seguridad Social de trabajadores con salarios más bajos) al consumo, es decir, al IVA. La OCDE insiste en que los tipos superreducidos (4%) y reducidos (10%) de este impuesto «merman significativamente los ingresos». De hecho, suponen 11.100 millones menos para las arcas públicas, según consta en los Presupuestos de 2016. En cualquier caso, el Gobierno hasta ahora se ha negado a llevar a cabo esta medida -solicitada también por el FMI-. De hecho, el propio Mariano Rajoy ha reiterado en los últimos días que no subirá este tributo ni el IRPF.

Pero el organismo que dirige Ángel Gurría también se muestra partidario de que España aumente la fiscalidad verde y recuerda que la recaudación por este concepto es inferior a la media de la zona euro. En este sentido, el organismo apuesta por incrementar el gravamen a los hidrocarburos al apuntar un incremento del impuesto «sobre el combustible para el transporte por carretera» y del gasóleo. Esta posibilidad está sobre la mesa de Hacienda, que también prepara una subida de las tasas al alcohol y el tabaco y un gravamen específico para las bebidas azucaradas.

Todas estas medidas van encaminadas a cumplir el déficit pactado con Bruselas. Algo que la OCDE cree que se conseguirá este año (4,6%), pero no en 2017 al situarse en el 3,6% en vez del 3,1% comprometido. Precisamente, esa diferencia de cinco décimas es el ajuste de 5.500 millones que el Ejecutivo debe realizar el próximo curso. El informe también achaca a la «significativa relajación de la política fiscal» del Gobierno en 2015 y 2016 (años de elecciones) el elevado desfase presupuestario.

Más reformas

Pero no todo son malas noticias. La OCDE eleva hasta el 3,2% la previsión de crecimiento de España para 2016, cuatro décimas superior a la anterior estimación. La institución justifica el mayor impulso del PIB por la fortaleza de la demanda interna, beneficiada también por la política expansiva del BCE. De momento, la velocidad de crucero de la economía española se mantiene y le permite superar con holgura la previsión de crecimiento de pesos pesados como Alemania (1,7%) o Francia (1,2%) e incluso EE UU (1,5%). Además, crecerá a un ritmo casi el doble que la media de la zona euro (1,7%) o de la propia OCDE (1,7%), según este estudio.

«España está recibiendo el beneficio de sus reformas», explicó Ángel Gurría durante la presentación del informe. Sin embargo, dejó claro que la clave para mantener el ritmo se encuentra en la «reforma, reforma y más reforma». A su juicio, es el único camino para mejorar la productividad. No obstante, el informe también confirma la ralentización a partir del próximo ejercicio al proyectar un crecimiento más moderado para España del 2,3% (la misma estimación que el estudio anterior) y de un 2,2% para 2018. La OCDE justifica esta desaceleración por el «retroceso» de algunos factores que han contribuido a impulsar el consumo como los bajos precios del petróleo o el impacto de la rebaja fiscal.

Asimismo, el organismo también es más pesimista que el Gobierno respecto a la evolución del paro al prever que la tasa de desempleo se situará en el 19,6% este año, una cifra superior al 18,9% que marcó la EPA del tercer trimestre. En cualquier caso, sigue siendo un porcentaje casi el doble que la media europea. La OCDE prevé que el paro baje al 17,7% y al 16,4%, en 2017 y 2018, respectivamente. A pesar de este descenso, el organismo señala que el elevado desempleo juvenil y el gran número de parados de larga duración «plantean problemas particularmente graves». Por eso motivo reclama más políticas activas de empleo y un aumento de la productividad mediante una mayor inversión en innovación.

En cuanto a los riesgos, la OCDE advierte que un Gobierno en minoría podría «reducir la capacidad de España para seguir haciendo las reformas necesarias para impulsar el crecimiento sostenible». También señala el peligro de que una mayor turbulencia de los mercados afecte a la financiación de la deuda pública y de que el impacto del 'brexit' sea mayor del esperado.