La Rioja

Qué bonos y acciones hay que tener en un escenario de más inflación

  • Los plazos cortos, los títulos ligados a la inflación o los flotantes, en deuda, y las acciones cíclicas, en Bolsa, son las principales propuestas

De golpe y porrazo el mercado ha comenzado a descontar un futuro con una inflación mayor. Ello se muestra en ventas de bonos y, por tanto, en una subida muy importante de sus rentabilidades, y en un cambio del sesgo de los valores preferidos de los inversores, que ya no son tanto los más defensivos como los cíclicos. Aunque podamos identificar el arranque de este movimiento en la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, en realidad este acontecimiento solo lo ha acelerado. De manera más discreta, ya venía sucediendo eso mismo desde algo antes.

¿Qué estrategia debe desarrollar el inversor para enfrentarse a un futuro con más inflación, para hacer frente a las posibles subidas de tipos, a que el BCE no sea tan proactivo de ahora en adelante?, ¿lo que estamos viendo en los mercados son pistas de lo que hay que hacer? En parte sí, pero no del todo, dado que hay muchas más opciones a tener en cuenta. En todo caso, como apunta Jonathan Stubbs, de Citi, la consigna de los últimos años de «no hay que perder dinero» ha provocado que los inversores apostaran por los bonos y por las acciones de menor riesgo, lo que les ha dejado sin protección frente a un repunte de la inflación. Hay que remediarlo, aunque sin jugárselo todo a una carta: Alejandro Vidal, de Banca March, manifiesta dudas respecto a si hay que meter ya en los precios de los activos que vaya a haber más inflación saliendo de deuda, entrando en bolsa y, en ésta, en los valores más cíclicos. Cree que a medio plazo ése será el escenario, pero añade que puede ser precipitado darlo ya por hecho. Por eso, aconseja una cartera equilibrada. En ella, pueden caber estrategias de protección contra la inflación.

Estrategias con renta fija

«La mejor forma de proteger la cartera suele ser mantener duraciones bajas a través de vencimientos cortos, deuda con interés variable, 'bank loans' o coberturas de duración. Normalmente el crédito de empresas protege mejor que los bonos gubernamentales. Asimismo, también el 'high yield' lo suele hacer mejor que el grado de inversión», resume Tomás García-Purriños, de Morabanc.

David Ardura, de Gesconsult, precisa que, en duración, su cartera tiene una media de entre 1,3 y 1,4 años, cifra que baja hasta los 0,89 años teniendo en cuenta las coberturas que hace utilizando el bono alemán, seguramente porque es el activo de renta fija más líquido. En cuanto a los bonos flotantes, apuesta por ellos tanto en euros como en dólares. Éstos, como explica Borja Gómez, de Inverseguros, están ligados a tipos de interés a muy corto plazo, lo que implica que su riesgo de duración es escaso. Gómez apunta que, teniendo en consideración las políticas de Trump, se podrían escoger emisiones flotantes de compañías de infraestructuras, farmacéuticas, energéticas y del sector defensa. Y apunta la idea de que esos títulos sean en euros, porque anticipa que la curva europea se mantendrá más estable que la americana, dado que Estados Unidos está más adelantado en el ciclo que Europa y que, por ello, la inflación acelerará antes al otro lado del Atlántico que a éste.

Ardura añade la posibilidad de incluir bonos ligados a la inflación. Además, no evita la inclusión de renta fija corporativa con calidad crediticia, pero siempre descartando los largos plazos. Pero, si bien Ardura descarta seguir en deuda soberana, Rosa Duce, de Deutsche Bank, confiesa que se sentiría cómoda en la europea, debido a la sobrerreacción de los últimos días teniendo en cuenta el apoyo del Banco Central Europeo, que prorrogará su programa de compra de bonos. Respecto a esto último, no hay que descartar la posibilidad de que el Eurobanco retrase la decisión a principios de 2017, tal y como se está especulando estos días y que ello vuelva a generar turbulencias.

Duce, además, cree que sería bueno tener renta fija en dólares, para ganar enteros por la apreciación del dólar. Ésta es una consecuencia del aumento de la inflación que se prevé en EE.UU. por los programas de estímulo de Trump y las subidas de tipos que deberá realizar la Reserva Federal para contrarrestarla.

Cabe el caso de que un inversor se vea tentado por los intensos rendimientos de la deuda emergente. Con ellos, se bate, y con creces, la inflación. Pero de lo que se trata en este contexto no es de ganar al IPC, sino de no verse perjudicado en las inversiones por su incremento. Y, como explica Borja Gómez, las consecuencias de que se incremente la inflación en EE UU, de que suban los tipos de la deuda americana, de que se aprecie el dólar, son muy negativas en los mercados emergentes. Ello debido a que gran parte de la deuda de estos países está emitida en dólar y con la sola subida de esa moneda, el endeudamiento aumenta y, por tanto, el riesgo de impago.

Gómez también advierte contra el 'high yield' americano: está caro y como las empresas americanas están muy apalancadas, si no acompaña el crecimiento, pueden sufrir.

La Bolsa: la mejor opción

«La Bolsa ha probado a lo largo del tiempo ser la mejor protección contra la inflación, comportándose históricamente de forma positiva tanto en momentos de inflación benigna como en momentos de inflación superior a la esperada», afirma García-Purriños. Este analista precisa que cuando ha habido repuntes de la inflación, se han comportado mejor los valores que pueden pasar la inflación a los costes, frente a los que se ven obligados a asumirla. «Así, el sector de materiales, infraestructuras, sector financiero... suelen hacerlo relativamente mejor, mientras que 'utilities', 'telecos', consumo básico, etc. suelen comportarse relativamente peor», enumera el experto de Morabanc.

Precisamente, Jonathan Stubbs aconseja en estos momentos introducir en las carteras protección contra la expansión fiscal que atisba a nivel global, no sólo en EE.UU. y que deriva en más inflación y tipos de interés más altos apostando justo por los sectores mencionados por García-Purriños, y muy especialmente por el financiero, no sólo porque se beneficiará de una subida de los tipos, sino también porque desde el tercer trimestre están mostrando una mejora de sus resultados.

Alfonso de Gregrorio, de Gesconsult, coincide en la apuesta por la banca y añade la del sector seguros, así como el de las materias primas. En cambio, recomienda precaución con las compañías eléctricas, con las empresas muy endeudadas y con las inmobiliarias puras. Aunque, de acuerdo con García-Purriños, los reits o las socimis pueden hacerlo bien en repuntes de inflación, puesto que los alquileres se revisan con ella.

También se pueden tener en cuenta otros activos para protegerse de shocks inflacionarios, algo que de momento no se prevé que ocurra. Pero, por si acaso, García-Purriños habla de materias primas o un índice que las recoja, así como divisas ligadas a ellas, pero no así el oro.