La Rioja

La UE suaviza las exigencias a la banca para no dañar el crédito

madrid. La Comisión Europea no quiere que las entidades vuelvan a extralimitarse en la concesión de préstamos y así evitar que se reproduzca otra debacle como la de 2007. Pero tampoco desea que las medidas de precaución que debe autoimponerse la banca constriñan tanto su actividad que se paralice el mercado crediticio. Bajo esas premisas, Bruselas intentó ayer mantener el equilibrio al impulsar dos proyectos de directivas en las que fija las nuevas exigencias de capital y los requisitos ante una reestructuración. E imperó la premisa de la moderación.

El vicepresidente del Ejecutivo comunitario para el euro, Valdis Dombrovskis, admitió que la regulación propuesta tiene en cuenta «especificidades» de la economía europea «para poder reflejar adecuadamente» su implantación. El comisario apuntó ayer que existen ciertos «ajustes» que permiten «calibrar» los estándares internacionales que marca la normativa de Basilea III, para favorecer que los bancos sigan prestando sobre todo a las pymes.

Con su iniciativa, la Comisión no quiere aparecer como un obstáculo en el crecimiento de una Unión Europea cuyo Producto Interior Bruto (PIB) apenas avanza un 1,6%. Ni puede ejercer de muro ante las medidas de estímulo que está desarrollando el BCE desde 2014. Por eso, por ejemplo, ha propuesto un ratio de apalancamiento obligatorio del 3%. Esto es, un capital equivalente de al menos el 3% del activo con el que cuente la firma. Se trata del nivel mínimo exigido por las normas de Basilea. Por otra parte, se obliga a las entidades a tener fuentes de financiación estables para cumplir con sus necesidades de cara al año siguiente.